domingo, 11 de noviembre de 2018

 Lady Godiva - John Collier, Reino Unido, 1896

La leyenda es sobre ella, una especie de justiciera.
Se cuenta que Lady Godiva le pidió a su esposo, el Conde Leofric, que bajase los impuestos del pueblo, y que él solo aceptaría el pedido con la condición de que ella recorriese el reino a caballo. Pero debía hacerlo completamente desnuda, sin ropa alguna, ahí estaba la trampa. Entendiendo que eso no era solo dejar al descubierto su piel, sino los principios y la moral que se respiraban en aquellos días. Con esto, ante el escándalo y la vergüenza que despertaría en el resto, el conde estaba seguro de que su esposa desistiría a la petición. Pero no fue así, Lady Godiva se debía a su gente. O por lo menos así está bueno pensarlo.
Según se conoce, después de saber esto, los habitantes, como acto de solidaridad se encerraron en sus casas para evitar mirarla en su cabalgata. Al llegar el día todos cumplieron con lo dicho, salvo una persona que no pudo esquivar la vista de su andar, a quien a partir de ahí se lo conoció como "Tom el mirón". Al final, el Conde, conmovido ante el gesto de su esposa, no le quedó más que cumplir con su palabra.

Collier hizo su interpretación. Y si bien se toma como una leyenda, se cree que en escencia la historia tiene mucho de real. Tal vez no fue desnuda, fue en ropa interior, tal vez fue a pie y no a caballo, pero a esta altura poco importa. Son detalles que a tal efecto pueden decorar.
Detalles que en este caso quedan a merced del artista, y con eso me vuelvo a dar cuenta de lo tanto que puede guardar una obra, Collier quiso ponernos a nosotros, espectadores, en un lugar fundamental.
Y así quedar en la piel de los curiosos, en la piel de Tom.

lunes, 5 de noviembre de 2018

Se tendría que hablar seriamente sobre el vacío fugaz que dejan los enamoramientos espontáneos de transporte público. va, todavía no se si es algo frustrante, cruel o más bien hermoso. Tachame la doble.
*suena la promo ER emergencias*
Probablemente conocí a alguien así,
probablemente no presté atención.
Probablemente.

sábado, 27 de octubre de 2018

Era chico, allá a fines de los 90, no me acuerdo exactamente que edad tenía pero si mantengo fresca la imagen de ese momento. Nos habíamos mudado hacía poco, era de noche, y el living estaba casi a oscuras, donde la única luz en el ambiente era el resplandor de la tele.
Alrededor de la pantalla ahí estaban sentados, mi papá y mi primo. Acordate, la revista del cable equivalía casi igual a lo que hoy netflix, algo sagrado. Estaban viendo un 'estreno', yo iba y venía, hasta que decidí quedarme con ellos. A esas horas la tele era lo único copado para hacer pasar el tiempo antes de ir a dormir.
Me aburría bocha ver eso, pero de a poco me fui olvidando y cuando me quise dar cuenta había una emoción extraña que me daba vueltas. Fue raro, hubo algo que me había emocionado pero no sabía bien que. Después de un rato me quedé dormido en el sillón, nunca la terminé de ver y así quedó en el olvido como una más de tantas.

Años después, por flashes que me parecían familiares, me vino a la cabeza esa noche y revolvió la memoria. Haciendo fuerza por acordarme algún otro detalle, traté de encontrar el nombre de esa película que tan pegada se me había quedado, algo que desconocía por completo. Más sin tener ni puta idea de los actores, o algún detalle más, nada de nada. Solo la poca ayuda de escribir en google algunas cosas que recordaba.
-algo así como que una abuelita muy coqueta que le enseñaba a bailar a dos chicos en una casona media descuidada que tenía un patio lleno de flores y enredaderas, que después crecían bla bla bla-
Esa es la magia de internet, hurgué un rato así hasta que apareció, la encontré! Pero por más que ya tenía el tan esperado nombre, no estaba seguro si quería verla entera, y por más boludo que parezca en el fondo no quería tapar esa impresión que había guardado por tantos años, más sin saber cómo terminaba. Busqué el trailer, lo miré, sonreí, y con eso me alcanzó.

Grandes Esperanzas (Great Expectations), así se llamaba. Aparecían una Gwyneth Patrow y un Ethan Hawke muy purretes. Romanticona, y que claramente no era apta para todo público.
Parte de esa película hizo algo, sentimientos ajenos en aquel momento, y es hasta hoy que no la volví a ver. Pero qué era eso que me había despertado?
Y me cayó la ficha, creo que ahí empecé a entender un poquito de que se trataba el amor.

lunes, 8 de octubre de 2018

Cuando se me mete en el oído el nombre de alguna geografía lejana, suelo acordarme de la persona que siempre me alentó a crecer para tener entre las cejas la idea de recorrer el mundo. Que de alguna forma logró contagiarme esas ganas de lo que ella no había podido. Instantaneamente pienso en mi abuela, Norma, que sigue igual de presente por más de que ya hace unos años largos dejó de estar.

Una señora coqueta pero muy sencilla, admiradora del antiguo Egipto y el arte en todas sus formas, sensible, que sufría con los documentales de animales, cocinera de esas que hacían para un batallón, observadora, dibujante sin querer serlo, y campeona de dormirse en el cine. Es una parte muy chiquita de todo lo que era.

Cuando la recuerdo así, a veces me quedo pensando y me convenzo más de que nacío en el lugar o la época equivocada, que con sus pasiones escondidas podría haber tenido las mil profesiones. Puede que arqueóloga, pintora o tranquilamente una excelsa historiadora... y apuesto más, me expando con el imaginario, empiezo a volar y a suponer que también podría haber sido una gran aventurera, bien al estilo Indiana Jones! Sin duda le habría quedado bien ese titulo.
Podría haber sido muchas cosas para ella, pero eligió ser muchas para otros, para los suyos. Se la podría definir como a la mayoría de sus contemporáneas, era una ama de casa dedicada a la familia, de esas bien a la antigua que siempre esperaba con la comida lista, a quien le costaba decir 'no', y que su cotidiano no se movía de criar y nutrir de amor a sus hijos y nietos. Pese a que jamás la escuché renegar de eso, en el fondo sé que le hubiera encantado esa otra libertad sobre el "poder ser". Poder desarrollarse más en algo de lo que le gustaba, y caminar el mundo de otras mil formas.

Acordandome de todo lo que fue para mi, hoy vuelvo al eco del llamado viajero y de pensar a dónde podría ir la próxima (aunque el momento y la billetera no acompañen mucho) y es ahí cuando me voy en el tiempo y me veo con ella otra vez, esa imagen que era tan frecuente, sentados en el comedor mirando National Geographic. Y más precisamente me acuerdo de aquella vez que me dijo con tono de nostalgia señalando la tele, que cuando yo esté allá y conozca las pirámides, que no me olvide y me acuerde de ella. Desde ahí sé que algún día voy a darle vida a esas palabras y a ese anhelo que con tristeza quedó inconcluso.

Ahí aparece el efecto cadena, la memoria de nuevo haciendo de las suyas, y vuelvo a tener 8, 9 años. Y hasta un poquito más. Soy chiquito otra vez, y repito en mi cabeza ese trayecto en remis de Ituzaingó hasta Haedo. Todo el refresco vivo de los incontables mediodías con ella donde nos iba a buscar a mi hermana y a mi a la escuela para cuidarnos lo que restaba del día, almorzando en su casa y, claro, con la novela de fondo. (Y no ver la hora de que termine para poder poner los dibu!)
Los años como una ola, al parpadeo. Esos mediodias que con el paso del tiempo se transformaron en tardecitas, dónde ya sin el abuelo presente, nos subiamos al bondi y ahí estabamos golpeandole la puerta para hacerle compañía.
Y tardes que se hicieron noches, donde el tiempo invertía todo muy rápido y al final, por su enfermedad, eramos nosotros los que la cuidabamos a ella.

Añoro mucho de esos días. Pero muy consciente de que estas imagenes quedan por siempre, pendientes de salir a tomar aire cada tanto cuando algo las despierta, como lo hacen hoy. Que más lindo que eso, poder recordar y dejarse ir un cachito.
Extraño el olor de su casa, mojar a escondidas el pan en el estofado, el salamito picado fino que siempre me esperaba en su heladera, las batatas al horno con azucar, rayar queso y que me rete por comerlo infraganti, que vayamos a hacer los mandados y me agarre del brazo para cruzar Gaona. Extraño agacharme un poquito para abrazarte un montón.
Sabiendo que hay cosas y situaciones irrepetibles, te extraño a vos.

viernes, 5 de octubre de 2018

lunes, 24 de septiembre de 2018

El tiempo se construyó ágil, corto. Veo veo, ¿qué ves? y la percepción hace de las suyas. Mirás atrás y se quemó el momento. Y si existió el lamento es porque hubo oportunidad, es cuando el eco de memoria repiquetea fuerte.
Nuevo renglón, otro espabile, pero es el mismo Sol, y en lo llano el día vuelve a hacer ruido. Cerras los ojos y ahí sigue, tu bucle de luna esperando-te para volver a arrancar. Ergo, en el alba duerme una usanza.

domingo, 16 de septiembre de 2018

sábado, 15 de septiembre de 2018


y diez años atrás
más, menos
todos en el barrio
pata o bondi fugáz
1,50 y no más
tardes así
te acordás?
o domingueras de merienda
al chino, pasto
y ahí si,
el tiempo alcanzaba.

domingo, 9 de septiembre de 2018

Hay actitudes que empujan, y odiosas, son las que dan cuerda para crear esta sensación de burbúja, algo aislado, aunque quede un poco parco a la vista. Como si flotase por ahí, viro a los lados, a la distancia miro y sigo buscando. Bitácora. Compañia navegante, dónde te puedo encontrar?

miércoles, 22 de agosto de 2018


Lost At Sea - Bryan Lee O'Malley
 "Raleigh doesn't have a soul. A cat stole it. Or at least that's what she tells people. At least that's what she would tell people if she told people anything..."

-

Si es del que inventó a Scott Pilgrim debe ser bueno, me dije. Siempre me gustaron esos trazos que le dan vida a Ramona. Pero fue una decepción buscarlo y ver que acá no se consigue, es más ni siquiera se tradujo oficialmente.
Pero a mi suerte, ebay tiene aguante y la aduana no jode con los libros.
No será LA novela gráfica, no estará ni cerca de Maus, tal vez es algo naif, pero igual hay bocha de esos destellos fugaces que impregnan introspección. Y aunque la edad no quedó pausada, y cierta etapa se me fue, de alguna forma logra entrar.
Tenía ganas de compartirlo, si alguien está por ahí, acá está in our lengua.

jueves, 9 de agosto de 2018

Viste,
la demostración de que todavía se puede vivir como en la edad media estando en el 2018.
Menos mal que gracias a eso se toma nota con nombre y apellido de varios trogloditas, así ya se sabe de antemano y sin vueltas quienes no debieran volver a sentarse en esas sillas. Por ese lado, sin querer le hicieron un favor enorme a la verdadera mayoría.
Pero no se puede así, no con esa eterna arma de control de masas. Te apuntan con una biblia, se tapan los oídos, y entre intereses compartidos tienen las de ganar. Ojalá esté cerca el día en que eso se termine, me permito fantasear con la idea de que queda poco para que se pueda romper con ese lazo.
Igual, más allá de las incoherencias discursivas que profesaban algunos al querer justificar lo indefendible de la postura de 'las dos vidas', lo más triste y lo que más rabia me despertó fue esa señora que, palabras más palabras menos, dijo no haber leido la Ley por no tener tiempo. Esa Ley por la cual debió haberse instruido previamente para poder presentarse y "defender" su voto con un mímino de sentido. Escuchar eso ya es grotesco, la doble moral de un pensamiento retrógrado se mezcla con la falta de ética profesional y pasan cosas de este tipo, imposibles de sostener. Ahí me pregunto, la falta de compromiso es ad honorem? o también cobra un sueldo por eso doña? Pensar que esa gente, se supone, está capacitada para escuchar a las mayorías.
Cuando se escuchan cosas como las de ayer, es claro que además de haber políticos incompetentes para estar el lugar que ocupan, tampoco toman dimensión del poder de las palabras, como si al hablar como lo hicieron montaran con orgullo la idea de cagarse en el resto. Ah.. pará.. bueno si, fue precisamente eso lo que pasó. Y después alzan la voz y te quieren hablar de derechos..

Pero bueno dejando de lado el resultado y quedandome con la cara linda del hecho, lo hermoso es que se demostró que ya nada las va a poder frenar, que esa marea verde va a llegar a ser tan grande que es solo cuestión de tiempo para que salga.
Me quedo con eso, con lo emotivo que fue ayer salir del laburo, atravesar Miserere de una punta a la otra, y ver como ese universo verde se comía a un puñadito de meteoritos celestes, arcaicos, infimos. Que mejor formar de dejar en evidencia y a la vista de todos cual es el camino. Fue mucha la admiración y el orgullo que me dió ver en la calle, una vez más, tanto poder de unión y lucha.
La próxima será, sin duda.

lunes, 23 de julio de 2018

Acordarme de algunas tardes veraniegas me genera mas nostalgia que el cuadernito donde anotaba las fatalities del Mortal Kombat.

domingo, 22 de julio de 2018

De fondo Iggy Pop me está cantando que es un pasajero, y asiento con la cabeza porque le da más tono a esa idea punzante de ser libre con todas las letras.
Ya me escribí sobre esto más de una vez, pero me es dificil dejarlo de lado y cada tanto me lo repito. Porque hay días que me cuesta saber a dónde mirar, hablándome de un futuro y de la vida misma, todo por ese tibio copy-paste que se respira del día a día. Vuelvo de tanto en tanto al rincón de no entender porque hay que seguir un proyecto de vida tan básico, y con eso no veo opciones que me cierren. Hablo de vivir en serie, de tener una rutina grabada en la piel y en la cabeza. Porque terminamos siendo eso, números, por momentos diferentes pero que en el grueso nos une en el mismo desenlace, lo pautado como modelo de vida. Como que ya se te impregna por inercia. Nos inculcaron eso de tal forma que pareciera solo haber una manera de llegar al éxito, o peor, al relato de felicidad, de la vida perfecta que se nos quiere vender -desde tiempos inmemorables-.

Tengo laburo, una carrera universitaria en su recta final, y tantas otras cosas que me podrían poner en un buen lugar ante la mirada de muchos. Seguramente sea así y esté en esa posición, no hay forma de que se vea con malos ojos. Pero pese a todo eso me cuesta encontrarle un valor mayor, no sé si este día a día en el que vivo es lo que quiero para mí. No estoy seguro de que busco pero sé que esto no es lo que imaginaría ni por cerca. Me sirve ahora, me ayuda y en gran parte lo necesito. Pero la siento una rutina prestada.
Lo que me puede llegar a faltar no está ni cerca de ser tangible. Creo que en parte es ese mar de cuestionamientos sociales el que me da resguardo para repeler la vida "tipo", desde cualquier  ángulo. Es todos los días masomenos lo mismo, por más que me digan que está en cada uno encontrar los incentivos para cambiarle la cara a la realidad que toca. No es simple ni mucho menos accesible imaginar algo sin caer a pique, en un mundo donde el poder adquisitivo es el que baja o levanta barreras.
Es que por eso mismo terminamos viviendo días estructurados, repetitivos, y fundamentalmente depositando energía propia para un otro, y no hablo de amores ni afectos (ojalá). Un otro al que le pagas diariamente con tu tiempo, que lo usa para engordar a unas pocas personas. No descubro nada nuevo, el mundo siempre funcionó así.
Desde hace bastante se sintetiza todo en que irónicamente hay que laburar para poder cargar la SUBE, para ir a laburar.. Y si boludazo de algo hay que vivir, pero ese es el círculo que me da bronca. Somos como el perro que se muerde la cola y llora. Es quejarse y seguir. -¿Y pibe-utopía, entonces cómo harías?- Ah no sé, por eso escribo este choclo de giladas, me gustaría tener una respuesta clara pero no la tengo. Que se yo, por ahí la tecla sea irse al medio del monte entre alternativas sustentables y ser autosuficiente, no se, es lo primero que se me ocurre como para alejarse del ruido del sistema. Eso podría llegar a parecerse a la verdadera anarquía. Pero no sé, creo que ni así. Tampoco sé si lograría cambiar algo a esta altura. Dependemos mucho de lo masivo.
En fín, me fui por las ramas pero todo venía porque veo como exhiben y te venden una forma de vivir y sé que ni en pedo me voy a reflejar en ese charco. Que cagada sería, habiendo tanto Mar, no?

Pucha, igual me siento terrible boludón viendo que vuelvo a caer en lo mismo y me frustro por no modificar tanto de lo que hago como quisiera. Podría estar horas hablando así, quejandome solo, o en compañía y que mejor, con birrita en mano. Son de esos temas que me pueden, porque sin darse cuenta terminan abriendo pasajes a infinidad de cosas. Igual para el tiempo que nos corre es ajeno, es más fácil quedarse en lo cómodo y conocido antes que planterse determinadas cosas, pero de todas formas me gusta darle brillo.
Qué se yo, no me encuentro acá, no sé qué tan difícil o distinto será en otras tierras, pero me siento estanco -social y culturalmente hablando-;
Que loco, no? es tan grande el planeta y terminamos estando condicionados a lo que se enseña solo en un pedacito de suelo. Triste, triste.

lunes, 9 de julio de 2018

martes, 3 de julio de 2018

Miro a algunos de mi entorno y por momentos hay cosas que me empiezan a hacer algo de ruido. Hasta las actitudes más chiquitas hunden. Lo noto en la calle, en el laburo, o mismo cuando me siento a ver un rato la tele al ritmo del incanzable zapping, y es que es bajísimo notar como se realzan las miserias de alegrarse por una desgracia ajena, de desearla y ser alarde de eso. Es zarpada la falta de empatía y solidaridad que se respira por momentos.
Pareciera que no nos queremos ver mejor, que no se quieren ver mejor, sino que buscan que el otro esté un escalón abajo del propio para así sentirse más. O por lo menos creer eso, meterse en la cabeza que así lo estarían logrando. Medio que nos tapa la mierda por ese lado.
Ponele que si ves que un cuadro está torcido vas a ir por el camino obvio y lo enderezas, tratás de arreglarlo, no optas ni en pedo por torcer el cuello un rato para solucionarlo a tu vista. Y es eso lo que me choca, que muchos eligen acciones como esa última y prefieren ignorar una solución conjunta o dar un mínimo aporte desde lugar que toca. Al final da la sensación de que el egoísmo siempre lídera y como que no hay mucho más para retrucar después de cruzar esa linea, porque en definitiva solo va a funcionar correcto en esas cabezas que se alimentan al eco de "el otro que se arregle como pueda". Regio, elegiste cerrar los ojos, pero acordate que para el resto el cuadro sigue estando torcido.

martes, 12 de junio de 2018

Entiendo que,
si seguís más a los conceptos de patria que a vos mismo;
si te apoyas más en discursos religiosos que en derechos y libertades;
si crees más en personajes políticos que en el bien común;
si te guías más por lo que dicen que por lo que hacen;

se te están empañando los anteojos.
estás al horno.

sábado, 9 de junio de 2018

Uno de mis tantos sueños sería ir a un shopping que sea solo de fiambres.
Este mundo merece que exista algo así.

domingo, 27 de mayo de 2018

Date un segundo y pensá esto,
imaginemos que te dicen Me gustás más que las milanesas de peceto..

Instalove.
Y eso sin nombrar guarnición.

domingo, 29 de abril de 2018

Me encuentro del otro lado del mundo, adelantado 12 horas en el tiempo como si estuviera en el futuro, así me gusta pensarlo.
Ya voy una semana y hay una sola palabra que encuentro para describir lo que me pasa desde que pisé el suelo japonés, desde el momento en que salí del aeropuerto y me comió esa inmensidad, y es IRREAL. Todo es como de ensueño, súper alejado a lo que acostumbramos en nuestros pagos. Desde lo mas minúsculo y básico hasta lo gigante de su arquitectura. Es re loco como se une lo moderno y lo antiguo con tanta armonía. Y como a eso acompaña su gente, súper agradable y cordial, respirando respeto y valores de todos los colores.
También lo flashero es que ves algunas situaciones en las calles o en el transporte y pensas "son como los dibujitos, bldo", pero después entendes que es al revés, los dibujitos muestran tal cual lo que son ellos. Es una personificación así de literal y no es tan exagerada como uno pensaría. Que se yooo, hay bocha de cosas para contar que vuelan la peluca, asi de trillado como se dice, es realmente otro mundo. Me puedo quedar corto con cualquier descripción, lo más certero es estar y observar.

Asi que nada, escribo esto mientras, yendo a tokyo, miro el paisaje por la ventana del Shinkansen. El famoso tren bala. Y según tengo entendido, es ahora en esta ciudad donde arranca la magia nippona bien piola!
Vamo' y vamo'!

Nada más ni nada menos que el Mt. Fuji

martes, 10 de abril de 2018

Los días se hacen rayos, como imitando un parpadeo, y puedo decir que hoy son más amigos que ayer pero también que mañana lo van a ser más que hoy. Así estoy, conviviendo con la ansiedad como pocas veces, que me riega la cabeza desde lo más alto. Con eso hay algo que no puedo ignorar, y es que la emoción de lo planeado me va dando un brillo que saca a lustre toda la alegría que guardo.
Estoy próximo al viaje que alguna vez soñé con conciencia de niño, inocente, como quien dice. Suponiendo en aquel momento que iba a ser algo que solo podía cobrar vida en esos mismos sueños de niñez. Pero es re loco porque después de imaginarlo y pensarlo como un plan lejano, se ve que hice tanta fuerza que pasó a ser real y ya está a la vuelta de la esquina. Acá me veo, y todavía no sé si tomo real dimensión de esto. Pero poquito me falta para pisar la tierra del Sol naciente y el corazón ya me late a mil.

Atrás de eso la magia acompaña, y ahí todo puede pasar! Imaginate encontrar a Bill o a Scarlet en alguna estación de tren, o pisar arbustos mientras que en el ambiente se escucha la musiquita del Gameboy -y desear que no sea por un ratatta-. O quien te dice, por ahí en algún momento hay bardo y emerge Gojira sin aviso. Igual tranqui, porque en caso de que todo se vaya al carajo, tienen algunos EVAs guardados por ahí. Pero ante todo manteniendo la tranquilidad y respirando, entre otras cosas, las enseñanzas que nos dejó el gran Pat Morita.
Me acuerdo de mi mismo a los 9/10 años, y me pregunto, ¿cómo decía esa canción tan pegadisa que me abría las tardes después de la escuela? ah si, ya me acuerdo! -Si tú lo deseas puedes volar, solo tienes que confiar mucho en ti, y seguir..♫ (?)

lunes, 2 de abril de 2018

Me da rechazo el sentido del orgullo patrio y toda esa bola que viene atrás cuando se lo mezcla con lo cotidiano. Y por sobre todo, que desde chicos nos metan esa mentira de poner a la "madre patria" por arriba de cualquier otro valor. Que te hagan creer que estás defendiendo algo por un fin o una causa noble, y que abajo de todo ese disfraz se esconda una simple herramienta para manejar ganado. Es sabido que a las guerras no van tus gobernantes, nunca van los llamados representantes del pueblo. Vas vos.
Que no te mientan, en esos conflictos no ganas vos ni tus coterráneos, ganan los intereses de los que te miran desde la punta de la pirámide. Si hay algo que no va a cambiar es eso, pierden todos menos ese grupito de soretes que tiran de los hilos, mientas vos llorás a tu sangre y alimentás un errado sentimiento de odio hacia los que están en tu mismo lugar, pero de la otra vereda. Por ahí sea polémico, pero que no se malinterprete. A diferencia de lo que muchos piensan, para mí no fueron héroes, sino que fueron víctimas de un Estado manipulador y asesino. No importa que bandera te pongas, en su mayoría son iguales, te cuentan el cuento para que marches de la mano con el honor, pero al final de la historia todos son esclavos de la miseria humana. Entre otras cosas, eso vende la boludes del patriotismo. Acá y en cualquier lugar.
Hay que ser coherentes y no pensar que tiene más importancia uno con tus mismos colores antes que cualquier otro, entiendo que sea por una cuestión de pertenencia pero me parece que siempre estuvo de más separar de esa forma. Somos personas y no hay mucho más que agregarle.
Al final, al revés de lo que se piensa, las banderas dividen más de lo que unen.

sábado, 24 de marzo de 2018

jueves, 8 de marzo de 2018

Escuchar, aprender, apoyar y difundir.

sábado, 10 de febrero de 2018

Las profundas ganas de abrazar a gente que no conozco.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Es como por inercia, aunque no reniegue de eso, porque en parte lo disfruto. Pueda que hasta el día de hoy ni cerca me vea viviendo de lo que estudio. Es algo que encuentro como una herramienta y no como una dedicación plena. Lo disfruto, pero no me proyecto de acá a algunos años con ese fin.
Me encanta el diseño, hasta diría que amo de una forma exagerada toda forma de arte y expresión, pero pareciera que voy perdiendo el incentivo que, desde que tengo noción, me acompaña.
En algún momento creo que a todos nos pasó de ver, o percibir, que el resto prospera y avanza (casi como si estuvieran bajo una alineación estelar) pero no podemos observar lo mismo en lo propio. Ya pasé por eso, hace mucho dejé de comparar-me y medir al resto. Pero puede que me haya abusado de ese pensar y me dejé estar en el relajo casi constante. 
Van tantos años invertidos en lo académico que no me importa tardar 1, 2 o 5 más. No estoy pendiente de la escala de tiempo y siempre respondo lo mismo a la pregunta reiterada de "y Fede? cuánto te falta?" -Cada vez más, jaja- con una sonrisita autocómplice que adorna de sarcasmo el ambiente.
Apuro nunca tuve, siguen pasando los años, y me mantengo en esa postura.
De hecho todo esto viene porque hoy es un ejemplo claro, tengo el final de una materia que cursé hace 3 años. Se vence, hoy se me vence y faltando algunas horas todavía no sé si me voy a presentar. Qué se yo, el tema pasa por que si la tuviera que recursar mucho drama no me estaría generando. A ese punto llego, que la falta de preocupación roza con las ganas y el deber que en algún momento ponderé.

El arte de la procrastinación, fiel secuaz del autoboicot.

lunes, 5 de febrero de 2018

domingo, 4 de febrero de 2018

Y de ahí se me cruza otro punto fuerte de pib@ del conurbano, ese arte de ir a un reci o salir por capital en época pre-sube, con los bolsillos hechos sonajeros, estallados en sonido metálico. Te quiero ver con 20 pe en moneditas para esos 4 (o hasta 6) bondis que separaban mis aposentos del amor poguístico.
El verdadero amor de una noche.

sábado, 3 de febrero de 2018

Hace unos años practicamente todos los findes me escapaba a algún que otro reci, tanta era la manija y las ganas de perderme entre acordes que la mayoría de las veces hasta salía solo, no me importaba mucho no tener con quien ir, siempre tuve claro que peor iba a ser levantarse al otro día con el arrepentimiento y las ganas guardadas de no haber ido.
Ahora me da alta paja. Arrancar, viajar a capital, hacer combinaciones, esperar el bondi a cualquier hora, tener impregnados olores ajenos, cagarme de calor, cagarme de frío, esa fulera y eterna vuelta a casa.

No se, debe ser por eso que al final me quedo en el sillón mirando por History Channel ese reality de herreros que forjan espadas, o alguna peli bizarra por Space. Como anoche.
¿Pero qué nos pasó? Sad but true.