lunes, 7 de febrero de 2011

Cuando no lo esperás.
Él pensó que iba a salir todo bien, como de costumbre.
El tiempo pasó, y así consigo la seguridad, el anhelo de ese día.
Hasta que un aviso distante llegó, que no fue pasajero.
Estaba alegre de saber que se había acordado de él (eso se le notaba a leguas de distancia),
pero se desmoronó todo al ver que no era como él ansiaba
-¡Me cagó!- exclamó por dentro, con la mirada llena de asombro, pero a pesar de todo sonrió.
Nadie sabe a quien, porque estaba solo. Tal véz como reflejo, demostrandose impotencia a si mismo.
Él sabía que era dificil disimular esa sonrisa, tan falsa, y poco creible.
Y la disfrazó con palabras:
-Todo está bien- dijo. Contestó la invitación como si nada hubiese pasado.
...
Por dentro se estaba muriendo. Sabía que todo iba a cambiar.

3 comentarios :

  1. jaja me causa la foto!!
    Me gustó el texto.. Tantos cambios pueden sucedernos y siempre decimos que esta todo bien.. aaaaa
    Un beso grande che!

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  2. Uh, lo de la sonrisa disimulativa (?) me suena, es algo que suelo hacer yo.
    No sé si es sano igual; capaz es mejor romper todo y descansar el alma (?).
    Me voy antes de decir más boludeces jaja! besos!

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  3. Aja ja aja, qué horrible es que te pase eso!
    Yo tabién sé de eso de guardarse todo y quedarse calladito, pueden que nos salve en el momento, pero después se te junta todo y querér romper lo que tenés a mano (en mi caso morder, es una manía que tengo(?) Aja aj
    Que andes bien! Suerte!

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