miércoles, 17 de octubre de 2012

Que loco es el momento cuando te conectás con los ojos de un desconocido. En un pasar. En la calle, en el bondi, en el tren, caminando, o donde fuere. Estoy seguro de que a todos nos pasó alguna vez, y que alguien va a entender de lo que hablo. Hablo de ese segundo en donde las miradas se hacen de uno, donde los ojos pasan a ser la carta de presentación, diciendo nada, y comunicando mucho. Pupilas que escarban adentro del otro por un instante dandole lugar a esa mirada curiosa, mágica, fuerte e intrigante, que nos deja con ganas de conocer y la eterna duda al pensar si la otra parte también sintió lo mismo. Es un momento que pareciera irse del mismo tiempo, que se quiere olvidar de los relojes y trata de hacernoslo saber.
Porque para mi, aunque trillado suene, los ojos pueden hablar aún más que los labios.

9 comentarios :

  1. todo el tiempo!
    Y si los ojos dicen mucho, mucho más que los labios!!

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  2. ¿No te pasa a veces que te transmiten algo que no querías saber, algo triste?
    A mi eso me pasa siempre.

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    1. o peor aún, ver a alguien llorando en la calle, se cruzan las miradas y te empiezan a invadir las ganas de preguntarle que le pasa.

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  3. Me encanta tu blog, como escribis *-*
    Tambien suena trillado si te digo que lo primero que le miro a una persona son los ojos?

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  4. ¡Díos mío! ¡Y yo que pensé que yo era la única loca que sentía eso cada tanto!

    Es muy impresionante, y rarísimo. Lo feo es cuando pasa con alguien que está en auto, o colectivo, o lo que sea; que aparece y desaparece, pero igual te deja como... Vaciito, no sé... Es complicado de describir; y me impresiona que lo hayas logrado en tan pocas palabras.

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    1. viste! a mi ultimamente me pasa en el bondi, cuando para en algún semaforo, algunos ojos fuertes suelen aparecer.. es un segundito mágico.

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    2. ¡Es la posta! Y pensás 'no, no, que no arranque, un ratito más...'

      Pero bueno, tampoco es como si los que manejan se fueran a fijar mucho en nosotros, que queremos aprovechar un cruce de miradas mientras ellos lo único que quieren es, de seguro, llegar a su casa y no verle la cara más a nadie.

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  5. A veces esas miradas incomodan, otras veces, generan empatía.

    Pero el tiempo se detiene en ese segundo, y parecen tres minutos de una mirada que ya pasó.

    Saludos!
    Parado en el Abismo

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  6. Hay situaciones en las que mientras alguien me habla y no escucho, como de costumbre, me detengo en sus ojos. Y pienso. Pienso que si saco la nariz, la boca, las orejas, el pelo, después de todo las puertas del alma son los ojos. Los ojos son la persona. Nada más, no necesitás nada más.

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