jueves, 7 de mayo de 2015

Ayer me llegó a las manos el billete nuevo de 50, un lindo ejemplo de que la demagogia que chorrea este país es insuperable. (como para no romper con la trama de esta serie nueva)
Punto aparte. Todavía no entiendo como teniendo en el olvido provincias necesitadas de cuestiones tan básicas, la política ignora tantos rincones desprotejidos y se empecina en tratar de recuperar una tierra que, aunque moleste el termino, nunca perteneció. Que no se malinterprete lo anterior, pero esto de la memoria se volvió un cliché para tapar otras cuestiones. Tenerlas en un billete no cambia la realidad.
Pero cuando son temas tan sensibles, tristemente, la ceguera les pega a varios con esos discursos de populismo berreta.
Que quede claro que no simpatizo por ningún partido ni tengo una linea marcada en el tema, es más, trato de escaparle a estas cuestiones. Como quien dice, no es que no crea en la política, sino que no creo en la gente que la hace. Supongo que de ahí tanta rabia.

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