domingo, 21 de junio de 2015

Hace un rato enganché en la tele My lovely bones (Desde mi cielo), una pelicula que desde que la fui a ver al cine, la consumí incontable cantidad de veces y por más que me la se practicamente de memoria, cada escena me pega igual desde la primera vez. Siempre terminando de la misma forma; con el nudo en la garganta, a llanto limpio e imaginando un abanico de historias reales, de esas que generan bronca por lo, a veces, injusto de la vida. La pelicula poco tiene que ver en su trama con lo que quiero contar, pero el hecho de como se le apaga la vida a alguien tan joven me remite directamente a una persona en particular.
Alguien que no pude conocer mucho, pero si lo suficiente como para poder decir que le tuve un aprecio especial, alguien que me mostró lo insignificante de los mal llamados "problemas", lo que hace casi imposible que en el futuro se pueda ir de mi memoria.
Una chica, que con 17 años tenía una fuerza que hasta el más valiente podía envidiar, y atrás de eso, dudar de como tanta energía podía entrar en ese cuerpo, tan vencido a la vista.
Cáncer y adolescencia deberían ser dos palabras que nunca conformen la misma oración. Pero esas cuestiones inentendibles siempre se hacen el lugar para aparecer.
Hablamos años, nos vimos una vez, nos abrazamos unos segundos, nos reimos un día entero, pero el recuerdo dura una vida.. por más larga o corta que sea.

Florencia.
http://www.superfluoparatusojos.blogspot.com.ar/2010/10/que-injusta-que-es-la-vida-veces.html

sábado, 6 de junio de 2015

Siempre se me vuelve recurrente esto de la mirada, su fuerza, lo frágil, esas cuestiones antagónicas que aunque no paresca, casi que van de la mano.
Y hoy el viaje en bondi se me hizo un poco complice para pensar un ratito en eso. No fue dificil ignorar en terceros el ojo esquivo hacia el vendedor ambulante, el ex-drogadicto en recuperación, o la señora octogenaria que pierde ante egoismo de aquel que si apoya el culo. Así de rápido se corta el contacto visual, viendo como esas ganas tristes de ignorar se llevan todo eso sin culpa.
Pero también, pensaba en todos esos cruces de miradas que tuvieron algo detrás. Inevitable no invocar del recuerdo todas esas veces que quedamos hechizados con alguien en algún transporte público o la misma calle. El pispeo incesante, directo, de reojo, en todas sus variantes. Las ganas inmediatas de querer conocer a esa persona. Creo que debe ser el misterio que crea la situación lo que me atrapa, no se, me resulta llamativo.
Ni hablar de las veces que esa conexion visual es mutua, y quien te dice, que talvez ese interés también exista de la otra vereda. Esas cuestiones que por silencio o por vergüenza no pudieron ser una charla, un encuentro. tantas historias perdidas por hablar con los ojos y mantener cerrada la boca..
Que se yo che, son la 4, estoy pasado de rosca.