sábado, 6 de junio de 2015

Siempre se me vuelve recurrente esto de la mirada, su fuerza, lo frágil, esas cuestiones antagónicas que aunque no paresca, casi que van de la mano.
Y hoy el viaje en bondi se me hizo un poco complice para pensar un ratito en eso. No fue dificil ignorar en terceros el ojo esquivo hacia el vendedor ambulante, el ex-drogadicto en recuperación, o la señora octogenaria que pierde ante egoismo de aquel que si apoya el culo. Así de rápido se corta el contacto visual, viendo como esas ganas tristes de ignorar se llevan todo eso sin culpa.
Pero también, pensaba en todos esos cruces de miradas que tuvieron algo detrás. Inevitable no invocar del recuerdo todas esas veces que quedamos hechizados con alguien en algún transporte público o la misma calle. El pispeo incesante, directo, de reojo, en todas sus variantes. Las ganas inmediatas de querer conocer a esa persona. Creo que debe ser el misterio que crea la situación lo que me atrapa, no se, me resulta llamativo.
Ni hablar de las veces que esa conexion visual es mutua, y quien te dice, que talvez ese interés también exista de la otra vereda. Esas cuestiones que por silencio o por vergüenza no pudieron ser una charla, un encuentro. tantas historias perdidas por hablar con los ojos y mantener cerrada la boca..
Que se yo che, son la 4, estoy pasado de rosca.

4 comentarios :

  1. La complicidad de segundos que se hacen presente en dos personas que quizá no se vean nunca mas.
    Es maravilloso.

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  2. Entiendo lo que decís...esa conexión visual tan fuerte. Mira,hace un tiempo,en mi blog, yo también hablé de lo mismo:http://entreeparentesis.blogspot.com.ar/2013/08/ojito.html

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  3. Jaja, hace dos semanas viajé en un bondi, volviendo a mi casa desde la facu y se me sentó al lado un pibe (que se subió varias paradas después que yo). Me causó gracia lo que escribiste: "El pispeo incesante, directo, de reojo, en todas sus variantes. Las ganas inmediatas de querer conocer a esa persona." Porque me pasó exactamente eso. Tanto fue que quedé con ganas de "conocerlo", que se lo conté a un par de amigas, una boludez, la típica de "enamorarse (o flashear mejor dicho) en el bondi" y murió ahí. A la otra semana estoy entrando a la facultad en plena lluvia, miro para adelante en la puerta y cierra el paraguas ese mismo chico, el que estaba en el bondi ¿casualidad?, cursa en la misma sede que yo. No sé, lo vi una vez más, y tal vez él ni sabe de mi existencia como yo sí la de él ¿me gusta? No sé, pero me llama bastante la atención, sobre todo después de haber descubierto que cursamos en la misma sede, muy loco.
    Perdón, me emocioné. Saludos :)

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  4. Me pasó un par de veces volviendo en el bondi de la facultad. Es decir, me pasó con la misma persona. Es un muchacho con el que coincido a veces en viajes. No es algo muy atípico, muchos salimos de la facultad y tomamos el mismo colectivo. Pero qué sé yo, también me dieron ganas de conocerlo, incluso creo que se baja unas paradas después de mi casa. Y no digo que me guste, pero remarco esto que decís de "me llama la atención"
    Casualmente la otra vez pasó eso, de tener contactos visuales veloces, jaja. Pequeñas cosas de la vida que la colorean, digamos.
    Un saludo che

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