viernes, 28 de agosto de 2015

Cuando era chico, por alguna extraña vergüenza, cuando me reía me tapaba la boca casi de reflejo.
Después entendí que la alegría se tiene que compartir.

martes, 18 de agosto de 2015

Hay historias que viven solo por el hecho de estar escondidas, que crecen con el misterio, con la curiosidad que uno crea desde el desconocimiento. Una fuerza que le gana a la intriga, e inmediatamente, casi de forma inconsciente, te obliga a imaginar cientos de historias alrededor.

Hay un personaje que me representa todo eso. No lo veo siempre, pero cada tanto aparece y viajamos en el mismo bondi.
Salgo bastante tarde de la facultad, y practicamente atravieso media provincia para poder darme ese lujo que es el estudio. Dos horas de viaje, y si hay viento a favor, un poco menos.
En esa vuelta es cuando lo cruzo, allá por Liniers. Es un hombre bastante mayor, debe tener 65, o por ahí algunos años más. Siempre fumando su pipa, al mejor estilo popeye. y la mayoría de las veces con un sueter gris, bastante agujereado y añejo. Un hombre que a la vista te hace pensar que está en situación de calle y te preguntes más cosas de las que te gustaría..
Pero tiene una particularidad que hace que se destaque del resto de los que esperamos el colectivo.
Nunca lo vas a ver sin su violín abajo del brazo, un estuche tatuado por el viento con el desgaste propio del tiempo. Ahí es cuando se me abre un interés especial, y sigo pensando ¿cuántas historias habrá ahí adentro? ¿cuántas cosas podrán contar ese par de manos y esas cuerdas? ¿cómo será su vida? sus dias, sus noches, su todo.. Ese todo que queda flotando en la imaginación y se diluye con la infinidad de posibilidades.
Personajes de la ciudad que hablan sin decir una palabra.

domingo, 9 de agosto de 2015

Acabo de ver que en este país comprar un libro en formato digital sale más caro que comprar el mismo en formato físico. Uno tiene costo de producción y el otro no, adivinen cual!
Listooo, hay que robar por algún lado.

No votaría a alguien que está acusado de irregularidades en su gestión. No votaría a alguien que está incolucrado o procesado en alguna causa. Tampoco votaría alguien que contradictoriamente habla de derechos y libertades, y alza publicamente su voz en contra del aborto. No votaría a alguien que abusa del populismo, vendiendo fraseos vacios y trillados. O fomentando la vagancia indirectamente. No pondría mi voto en aquellos que condujeron clubes de fútbol, sabiendo que inevitablemente transaban con las máfias barrabravas. No votaría a alguien que se cambiaba de partido, dependiendo de como soplaba el viento. No votaría a alguien que usa "cámaras de seguridad" como respuesta a casi todo. No votaría al que encubre. Tampoco votaría a aquellos que vinculan con narcos. No votaría al que reprime, ni al que cierra centros culturales. Ni mucho menos a los que priorizan e invierten en que el fútbol sea "gratis" para todos, cuando en incontables de sectores olvidados no tienen siquiera.. ¿televisión? ¿lúz? .. No, algo tan básico como lo es el agua.

Sin dar nombres, tengo mis suficientes precauciones como para dudar de varios personajes, y saber que no voy a regalar mi voto.

domingo, 2 de agosto de 2015


Hijo del prejuicio en el ojo del otro, siempre me toca esa parte.
Cuándo será el día que dejemos de comprar erroneamente lo que vemos, que en definitiva y tristemente, queda solo ahí, en una imagen vacía de lo que no somos.
A diferente escala, el prejuzgar vive en todos. Pero hay cuestiones sociales que le dan de comer diario a esa idea, y al final esos esteriotipos baratos son los que nos terminan comiendo a nosotros.