domingo, 2 de agosto de 2015


Hijo del prejuicio en el ojo del otro, siempre me toca esa parte.
Cuándo será el día que dejemos de comprar erroneamente lo que vemos, que en definitiva y tristemente, queda solo ahí, en una imagen vacía de lo que no somos.
A diferente escala, el prejuzgar vive en todos. Pero hay cuestiones sociales que le dan de comer diario a esa idea, y al final esos esteriotipos baratos son los que nos terminan comiendo a nosotros.

2 comentarios :

  1. Somos todos prejuiciosos y prejuzgados.
    Tengo que decir que me encanta este blog. Seguiré leyendo.

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  2. Tanto tiempo sin pasar por acá,lo extrañaba debo decir.
    El prejuicio siempre esta y sinceramente es jodida la parte en que no hay que darle bola e interiorizarse. Acostumbrarse o intentarlo, una vez más.

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