domingo, 18 de octubre de 2015

Calculo que son las ganas de querer gritar, que esas palabras que me zumban en la cabeza se dispersen un poco en el aire. Que se pierdan con el desahogo. Aparecen angustias chiquitas que le dan vida a una pelota más grande, inercia y más inercia que hace que no pare de rodar.
Son momentos, muy pasajeros. Pero debe ser que el tiempo dificilmente es amigo, en lo blanco se evapora rápido, y en lo negro se apropia de lo casi eterno. Talvez sea por eso que nos entona el gris, ni tanto ni tan poco. Una caricia violenta de lo cotidiano.

2 comentarios :

  1. Esos gritos que no hacemos retumban cada vez más fuerte dentro nuestro. Como un acto cotidiano lo necesitamos. Y es tan cierto eso del gris, como la felicidad parece tan efímera y el caos no termina.
    Me gusta mucho leerte, beso grandeeeee

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  2. ¿Cuánto desahogo será necesario para limpiarnos? Cuanta razón con eso de lo gris, que nunca estamos de un lado ni de otro. Un punto neutro que molesta, y cuando está, se extraña.
    Qué porquería lo pasajero, lo que se va tan rápido como un parpadeo. Ojalá esa angustia deje de rodar y se deshaga para que la dejemos ir.
    Un abrazote querido, viva el oesteee (?)

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