martes, 23 de febrero de 2016

La verdad es que no me siento a la altura de ese futuro que imagino, las ganas son inmensas, pero en el fondo creo que estoy muy por debajo de todo lo puedo. No me decido con claridad y esas dudas que nacen me tienen agarrado de los pies. Me replanteo eso casi todos los días y sigo sin diluirlo. Soy mi propio ancla.

No tengo el piso para proyectarme y eso me está limitando mucho, lo tengo más que claro. ¿Pero dónde está el empujón que necesito? Es como si no me valiese por si solo, me falta ese brazo rodeando el hombro. El abrazo de alguien que me lleve con su seguridad a cruzar esto y no tenga miedo (como yo) de lo nuevo, lo malo o bueno que se pueda crear. La incertidumbre de lo que se esconde cuando pasan los días, el tiempo.
El tiempo me inhibe.

Días como hoy me desbordo de bronca, estoy lejos del discurso que quiero llevar. Pienso A, Digo B, y hago C.
Donde C, es poco y nada.

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