domingo, 28 de febrero de 2016

Muchas veces, quiero creer y no me lo permito. Quiero que me envuelva todo lo desconosco y aflojarle la correa al escepticismo.
Tener un lugar en ese algo en el que muchos se refugian. Ellos hablan de su dios, pero yo busco el sosten en otras cosas, lo palpable del ser, su energía, lo real de la compania. Por más que no me apoye en la religión, lo espiritual si me hace algo de eco.
A veces realmente quisiera creer y cambiar de lugar, de ahí todo parece más fácil. Lo bueno, lo malo, las culpas y los aciertos en parte tendrían su excusa. O algo así.
Pero prefiero ser dueño de eso, porque lo fui y lo voy a ser siempre. Porque nada ni nadie es más responsable de mis actos que yo.

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