miércoles, 30 de marzo de 2016

Las preocupaciones más grandes son las que hoy me miran de frente. Que por más que esquive la mirada me buscan y me vuelven a encontrar. Mi mambo va con los objetivos en la vida. Tengo ese replanteo permanente acerca del mañana, que me nubla muchisimo. Y por más que sepa lo que quiero no estaría pudiendo encontrar la forma de hacerlo real. Tengo las ganas, algunos medios, pero también una inseguridad que me recorre el interior del cuerpo como un escalofrío latente.
Me pongo a evaluar ese día a día sin enterderlo mucho. La "vida" y sus fines poco ligados a la libertad de ser. El estudio, el trabajo, la bajada de linea que nos dan como objetivo de vida. Lo aceptado como normal, correcto, y cotidiano. Porque el discurso masomenos siempre es el mismo: vas a estudiar para "ganarte la vida", te vas recibir, laburar hasta consumirte para poder tener algunas semanas de descanso, encontrar el amor para casarte, tener una casa donde criar a tus hijos y seguir dando tus días al servicio de un otro. La guita mueve todo, pero sobretodo nos mueve de nuestro eje. Esa es un poco la pregunta y la respuesta a esas necesidades o imposiciones.
Se que a veces no hay opción y es pura necesidad. Pero el error está en vivir para laburar, y no laburar para poder vivir. Eso es lo que siempre me tocó de cerca, el verlo en mi abuelo, en mi papá, y no querer verme reflejado. Hace años que lo tengo entre ceja y ceja como un pensamiento que vuela lástimado. Debe ser el resultado de ver desde adentro como los vinculos se desarman por estár poco presentes y que el tiempo haga lo suyo para que ese fruto primario (que es la familia) se vaya rompiendo por distintos lugares. Pierda un poco de fuerza todos los días sin darnos cuenta.

Está bien, no me agrada esa formula, no la comparto del todo, pero como las contrarrestamos? qué puedo hacer desde acá como para no someterme a eso? No se si hoy hay alguna alternativa que esté a mi alcance. O si está, depende de mucha suerte o alguna alineación intergaláctica, que se yo.
Creo que por ese lado va mi busqueda, gastamos nuestros días en cosas que nos sacan más de lo que nos dan. Vida, energía, alegría, salud. La falta de tiempo para nosotros mismos nos descuida por todos lados.

Estoy en esa etapa que no me encuentro del todo, no es trágico pero si me resulta un poco angustiante. Estos últimos días me brotó más este pensar, pero me cayó una recomendación hermosa que se llama "la brújula interior", de Alex Rovira. No soy el mejor amigo de lo literario, pero leerlo me hizo ver más claro por donde pasan nuestras limitaciones y como eso cae en los anhelos y objetivos. No es respuesta de nada, o mejor dicho, todo esto sirve siempre y cuando uno se lo permita y entienda que si nos creamos el bienestar propio, probablemente todo lo que nos rodea llegue al mismo puerto. Y eso estoy tratando de incorporar ahora, con lo que me pasa, lo que me tiene inquieto.
Está jevi, no lo puedo negar, pero ya soplará el viento pa' dar impulso.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Recordatorio de que la libertad pareciera tener solo pito, las pibas se mueren y el aborto siendo ilegal.
Política y religión al servicio del pueblo...

viernes, 4 de marzo de 2016

Me gusta pensar que las casualidades no existen, que los días se van adornando de esos detalles que parecen puestos con lupa. No se si es la vida misma, el universo, o alguna energía que los acerca y nos pone esas situaciones en frente de los ojos, pero por algo están ahí.
Hasta cuando aparecen personas que ni remotamente pensaste conocer, pero convive esa idea de que los caminos las ponen adelante tuyo por razones que van más allá de lo superficial. Que al fin y al cabo terminan nutriendote y guiandote entre caminos que están lejos de ser rectos. Me gusta creer eso. Todo será por algo, que se yo.
A veces suelen pasarme cosas que me dan más manija a esto, se sincronizan situaciones que me dejan sospechar mucho en que los pensamientos se sienten a kilometros, que la conexión existe más allá de las distancias y lo estrechamente físico. Y en esos momentos es cuando digo que lo siento como un acto de mágia.
Es lindo quedarme con esa idea. Cuando por lo pronto parece inexplicable.