domingo, 20 de noviembre de 2016

Me siento en el limbo cuando no se como actuar después de negativas recurrentes. Termina siendo la constante que me repele a la fuerza de toda buena intención. Me planto, pienso y vuelvo a formularme si es funcional insistir, o más razonable desistir. Es que, ¿Cuándo sirvió forzar y cuándo sirvió rendirse? Al final son las dos aristas que me hacen ver lo justificada que puede ser cualquier decisión. Lo acertadas o equívocas que pueden resultar ambas. Por más que tome lugar un supuesto persevera y triunfarás. Dónde guardás la frase si te ponés del lado de que estás forzando algo que debería necesitaría ser natural.
Y entonces, dónde queda todo? - Me pregunto yo.

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