miércoles, 9 de agosto de 2017

Siento un hueco enorme en el pecho que roza cierta tristeza y me genera más preguntas que respuestas. Hablo de ese vacío inconfundible. AY AY AY! la concha de la lora

Si, terminé una serie.

viernes, 14 de julio de 2017

Hay objetos que pueden llegar a guardar la esencia de una vida, con semejante poder como para de quedar ligados a un recuerdo maravilloso. Y que por más que se le trate de dar forma con palabras, estas nunca van a ser claras para describir ese tanto que representan.
Hoy me acordé de algo muy puntual, y con eso, de todo lo que puede resignificarse un objeto, un regalo.

Ya hace varios años, antes de enfermarse, mi abuela me dió algo con un valor inmenso que sin ninguna duda fue y es, hasta el día de hoy, el regalo más hermoso que alguna vez recibí. Algo que ella guardó por más de 50 años y que tenía a su marido, mi abuelo, como complice en el detrás de la historia.
Lo tengo muy fresco ese día, se me guardó toda la secuencia de imagenes en la piel. Había ido a visitarla, y me acuerdo que en un momento de la tarde fue a buscar algo a ese placard enorme que tenía al lado de las escaleras, y que después de un rato de andar revolviendo sacó una cajita de madera muy sencilla y viejita que, entre fotos y papeles, atesoraba recuerdos varios de toda una vida.
De ahí mismo fue que sacó dos papelitos, se me acercó y me extendió la mano. Tenía un billete enrollado, marcado por los años, que con sus dobleces formaba una especie de lazo. En realidad eran dos, uno un poco más maltrecho que el otro, pero me díjo que me quedara con el que se veía más sano. A simple vista no entendía porque me lo estaba dando, o que significaba, hasta que con una emoción notoria en la mirada me lo dijo. Resulta que esos billetes eran el origen de lo que fue casi una vida entera con su otra mitad, a quien había perdido hace algunos años atrás. Me contó que eran de cuando se comprometieron con mi abuelo, y que él los había hecho como simbolo de esa promesa de amor. Algo tan simple y poderoso como eso.

Con seguridad, ese día me emocioné como pocas veces, y tengo presente que hice mucha pero mucha fuerza para no llorar adelante de ella, algo que pude aguantar hasta el momento en que me subí al 302 para volver a casa. Fue fuerte, no se. Todo un simbolo, toda una historia y además sumandole el hecho de que eligió confiarmelo a mi.
Siete somos los nietos que tenía, pero repito, me confío a mi ese tesoro. No se si fue orgullo lo que sentí en el momento, o qué, pero si puedo decir que ese día me sentí especial como pocas veces. Y que verdaderamente pude ver, apreciar, cuanta vida puede llegar a guardar algo tan simple para los ojos ajenos.
Al final en todo duerme una historia invisible, y poder apreciarla, eso es mágico.

jueves, 13 de julio de 2017

Pasar el cuarto de siglo y coleccionar muñecos de Chewbacca.
Igual está todo bien porque en la mayoría decía +4 age. Estoy adentro.

sábado, 10 de junio de 2017

Con aroma a premisa.
Conjeturas hace cualquiera, pero la cagada es que son pocos los que al final se terminan animando a preguntar.

domingo, 7 de mayo de 2017

Me gusta cuando sin querer queda sostenida la mirada con un desconocido,
esa conexión, unos segunditos largos que entienden sobre estirar el tiempo.
Es casi como escuchar pensamientos. Me digo con timidez.

domingo, 30 de abril de 2017

Por momentos me dejo llevar e imagino situaciones que difícilmente me puedan llegar a pasar cerca, como momentos de película, o algo así. No sé como llamarlos. Como historias que al momento tienen el mote de imposibles en mi cabeza, que veo lejanas y no son más que eso, un pensar volador que da algunas vueltas por un rato. Ahí es cuando, antes de olvidarme, le saco una especie de fotografía mental y la guardo en la memoria como si fuese un tesoro. Así sé que ese imposible va a estar archivado, como esperando en una repisa que con los días se puede acostumbrar a juntar polvo.
Ahora, lo hermoso es cuando alguna de esas fotos se hace palpable de la nada, y sin aviso pide salir de ahí.
¿Cómo? ¿Pasó al final? Alguna que otra vez saqué un par de esa repisa. Eran chiquitas, espontáneas. Como una Polaroid, viste? Pero pese a eso no dejaban de tener un peso inmenso. Ahí, en ese rincón inerte vivió lo imposible, lo que fue y que ya no será. Lo que solo descansaba en la imaginación pudo tomar un papel vívido.
Hace mucho que ya no me visita la magia de esa sorpresa, pero pucha, las sensaciones que despierta ver como lo -supuestamente- lejano e inalcanzable se va entrelazando más allá del imaginario, es maravilloso.
Y más con ese aroma de lo inesperado.

domingo, 23 de abril de 2017

Ayer aprendí algo sobre los Qom. Para no olvidarme y tener presente.
Muchos no saben cuanto tiempo pasa desde que les fallece un ser querido. No llevan la cuenta, no marcan los años. No lo sienten necesario, porque saben que, a su forma, estan y van a seguir presentes por más que no acompañen en cuerpo.
Escuché decir que contar los días, los años, es ir perdiendolos de a poco.

jueves, 20 de abril de 2017



Recomiendo bocha este documental sobre la fuerza de manipular 'verdades'.
Y aguante el poder de la duda y la belleza del cuestionamiento, carajo.

sábado, 8 de abril de 2017

Estamos en un país donde se castiga a mujeres como Higui, que se defendió ante una violación. Hoy presa por ser mujer, por ser pobre, por ser lesbiana. Estamos en un país donde se contempla la impunidad y se deja libre a un violador, a un asesino, para que sigan aumentando las víctimas de abuso y femicidio. Como Micaela.
Estamos en un país donde la sociedad está tan podrida como el mismisimo sistema, donde ser victima y victimario es tan azaroso como ilógico. Donde casi a diario reafirmas que los jueces son caros adornos institucionales, y que la definición de justicia está lejos de ser tal.
Entre corrupción y poder, todo se vuelve a repetir.

lunes, 27 de marzo de 2017

Cuando alguien te interesa, se lo haces saber. Cuando querés ver a alguien, se lo decís. Cuando te hacen bien, sería bueno que lo sepan. A vos, si estuvieses del otro lado, no te haría mejor saberlo? Es hermoso eso.
Hasta el día de hoy, es que me pasan los años y todavía no sé por qué de algo tan simple -y que debería ser completamente bello- se terminan armando laberintos. Y de ahí que prefiero mirarlo con otros ojos y no poner el pie en juegos de indiferencia u orgullo.
No sé, será que no estamos acostumbrados a hacerlo, que en el fondo nos asusta un poco el afecto espontáneo. Un poco está el miedo a como lo tome el otro. Nos criaron así, nos meten eso todos los días. Siempre buscamos y tenemos que excavar excusas para darle Sol a un bien, para mostrar lo más puro que tenemos guardado adentro. Desde abrazar, querer o hasta en algo normal como hacer un regalo, algo tan cotidiano como tal. Cambiemos eso. Si te nace, hacelo. Si te hace bien, hacelo. Si puede hacer un bien, hacelo con más fuerza todavía. La causa es porque quiero, y el efecto es porque puedo.
No hay que esperar nada más que las propias ganas. Para que filtros? Desde cuándo y para qué buscar una justificación que le de entrada? Basta de flashear, de no hablar por no querer asustar al otro, de lo que pueda pensar.
Puedo decir que yo ya no lo hago. Y sé la consecuencia, que por querer ser transparente puedo quedar como un denso/pesado/boludo/ytantomás, sé que lo hago, pasa. Los gestos me lo marcan y se evidencia con lo que a veces me devuelven, para bien o para mal. Y aunque quisiera no puedo mentir y decir que no me importa, porque realmente lo hace, y muchísimo. Pero prefiero infinitamente eso a tener que taparme en silencios, prefiero que me bañe un rechazo honesto, de distancia, directo, y no la indiferencia de terminar con el tiempo en el montón perdido.
Siempre el énfasis termina estando en el otro, el que recibe. El que puede ser la bisagra y levantar la barrera. Que poniendo o no en juicio la verdadera intención, lo absorbe y decodifica a su forma. Por eso no siempre el afecto tiene ida y vuelta. Y está perfecto, es lo sano, porque no todos buscamos lo mismo en las personas. Y ahí no hay mucho más por hacer desde este lado. Pero seamos honestos con nosotros, no perdamos la chance. Por sobre todo, de querer querer. De dejarse querer.

viernes, 24 de marzo de 2017

Me veo de acá y me digo; Si un feriado estoy encerrado en la cobacha escuchando cumbias psicodélicas peruanas es porque claramente no estaría teniendo nada mejor que hacer. Así estamos, así de peleado con el universo? Pero que pantriste, la puta madre.
A raíz de todo este clima que tengo encima, pensaba y me volvía a la capocha algo que de una u otra forma nos pasa a todos, en distinta medida, por más amplio que suene.
A alguno le debe pasar también que en los ratos que tenemos más tiempo con uno mismo, hay planteos que no podemos ignorar. Más que nada hablo de cuando te toca la espalda esa idea de que sos un incomprendido absoluto y en el momento te sumergís en esos pensamientos que sentis únicos, (que de por si sabemos que no hay ni puta chance de que sea así, con tanta pipol, ni que fueramos tan especiales uacheen) nos mentimos un poquito pero igual no podemos negar que nos re encanta suponerlo así.
Y ahí me digo, más allá de no ser los primeros en llegar a esas conclusiones; lo lindo de sentirse así de único, es saber que en algún lado hay otro que se siente igual de único que vos.
No estabas tan solo. Suspirás, y todo va mermando.
Por más que ponga toda la energía, de la forma más noble, a veces ya no depende de uno. Cuando no alcanza, no alcanza. 

domingo, 19 de marzo de 2017

Che, hablame de poner sentimientos correctos en personas equivocadas.

jueves, 16 de marzo de 2017

A veces practico el incomprendido arte de sacale fotos a la tele.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Este año aprendí algo, y lo hice versito

Si algo malo te acontece, la yuta no aparece.
Si hay pezones o aerosoles, patrulleros a montones.

martes, 7 de marzo de 2017

viernes, 3 de marzo de 2017

Están latentes las ganas de sentirme nómade por un tiempo, indefinido pero prolongado. Guiado por las mismas ganas de conocer lo que está más allá de los limites, esos que nos metieron.
Quiero salir y desconectarme del estado de pertenencia, perderme y sentirme turista. Que pasen los días, y que las noches no marquen otra cosa más que el mismo desarraigo. Quiero ser huésped, no de una, sino de todas las tierras. Que la Luna sea cada noche el mismo techo aunque los kilómetros me muevan de suelo.
Que así deje de ganar campo la preocupación, y que con eso se purgue cualquier inseguridad.
Por ahí pido mucho, o para otros ojos será poco, no sé. Pero el ritmo violento de Buenos Aires hoy me roba más de lo que me dá.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Me siento como cuando vas a saludar con un beso y te dan la mano.

jueves, 23 de febrero de 2017

Cosas que me pasan por la cabeza, Vol 1.

- Conocemos y sabemos lo que quieren que sepamos.
- No sabemos un carajo.
- Desconfío de las vacunas y la manipulación de alimentos.
- Los Iluminatis y sus círculos de elite manejan el mundo.
- No somos lo único fiable del universo.
- La religión es el control de masas más grande y efectivo.
- Me chupan un huevo las banderas y el concepto de patria.
- Creo que podría vivir a pizza y pastas.
- Pienso que el MK Ultra se sigue usando.
- A lo único que hay que tenerle miedo es a la gente.
- Lo que más enferma es el estrés.
- Lejos de curas reales, la industria farmacológica es EL negocio.
- La energía se contagia.
- El interés y el amor no se mendigan, jamás.
- No creo en las casualidades.
- El palmito merece un monumento.
- El equilibrio en la naturaleza cada día me asombra más.
- Me parece más probable la existencia de Anunnakis que de un Dios.
Aguanten los teóricos de los antiguos astronautas vieja, I don't care anything.
- Greenpeace es una pantalla de algo turbio.
- La milanesa siempre es con limón, salvo que tenga queso.
- El destino depende de uno.
- A Kubrick lo mataron por saber mucho.
- A veces flasheo que exíste algún tipo de telepatía o conexión especial.
- leemeleemeleemeleeme
- ah, viste que funciona..

domingo, 12 de febrero de 2017



Cada vez que tomo consciencia de esto, me permito imaginar cualquier cosa.
El espacio, el tiempo y la historia. Escalas que dicen más de lo que muestran.

martes, 31 de enero de 2017

Momento, cómo es la cosa?
Si te sacás el corpiño te caen de la nada 20 monos uniformados, pero si te lo sacan a la fuerza te dicen que están cortos de personal, no?

jueves, 26 de enero de 2017

El Mago.
Así se hace llamar por más que no sepa ningún truco, él dice que lo es y nosotros le creemos, por algo debe ser. El Mago está en condición de calle, y ya hace algunos meses se transformó en un personaje más del barrio. Una tarde cuando llegué del laburo mi vieja me contó toda esa situación, de su presentación como ilusionista y de lo tanto que la gente lo marca y desprecia a la vista.
Que había golpeado la puerta de casa como la de tantas otras, pero más allá de lo que uno espera, lo curioso había sido su especial pedido.
El Mago solamente quería zapatos de vestir, su búsqueda se alzaba únicamente en eso. Él le explicaba a mi vieja que los magos se vestían con elegancia y no podía ser menos. Para su asombro y no dejar dudas de eso, quiso mostrarle el tesoro que tenía guardado en la valija que arrastraba, la abrió y sacó un traje impecable que se calzó rápido arriba de lo que tenía puesto. Según el relato de mi madre era como 4 talles más grande, pero poco le importaba, de alguna forma la elegancia la tenía. Pero no del todo, porque todavía le faltaba el famoso calzado.
Mi vieja le explicó que zapatos no tenía pero que le podía dar alguna zapatilla mía. -no señora, no puedo usar zapatillas con el traje, eso no queda bien.- le dijo con la mayor de la seriedad.

Para que lo imaginen, es un tipo que no debe llegar a los 40, menudito y algo petizo, con un pelo hecho tornado y al borde de convertirse en rastas. Bastante escaso de higiene, por razones obvias.
Es muy cuerdo con la mayoría de lo que cuenta, pero una locura visible lo acompaña. Siempre está bailando o hablando solo, a mitad de la calle. Golpeando puertas a horarios perdidos. El saldo crudo que debe dejar la soledad cotidiana.
Ahí está la otra cara de la historia, esa que no es nada agradable y que deja en evidencia lo que es en sí vivir en la calle, ser esclavo de la misma. 
Es difícil, por no decir imposible, ponerse a imaginar siquiera todo eso que lo habrá curtido. O pensar en cómo terminó así, con el número de historias que le dieron este desenlace. Bocha de preguntas que por más que no quiera me hago igual, no para alimentar la tragedia sino para entender lo tanto que uno ignora por haber nacido en otras circunstancias. Que se yo, muchas cosas que también me hicieron acordar a este otro personaje, que todavía, algunas noches me sigo cruzando con todo su misterio.

domingo, 22 de enero de 2017

A la fuerza terminé de aprender que dejar de insistir puede llegar a ser un acto de amor enorme. De amor propio, desde ya.
No se, estaba por ver un capitulo de New Girl y me quedé dormido mientras cargaba. Recien ahora, a mitad de madrugada me acabo de despertar, pero desorientado y con el pecho ceñido. De la nada me bajaron como rayos varias respuestas claras a los ojos, a temas que hoy me arañan un poco el sueño. Y ahí entendí que tengo un gran cartel de ingenuidad pegado en la frente, acompañando a otro en la espalda que mientras camino y pasa el tiempo le explica al resto lo boludo que me siento. Y con eso, creyendo cada vez más en que la valoración es un condimento de mierda, que nos desdibuja lo que aparenta de lo que es de la manera más cruda. En un principio me metía solo en el cuento noble de que lo sincero gana cualquier batalla, que mata cualquier prejuicio y une. Pero a cambio me terminan alquilando mentiras pasajeras y banales con unas expensas de la puta madre. Ojo, las distingo y se que son de esas que funcionan de escudo ante todo, para tratar de alivianar lo que se sabe que puede doler, excusas o mentiras sutiles que buscan reemplazar a un NO con algo de anestesia. Entiendo que se trate de eso. Pero así y todo no deja de ser la muestra más cobarde y falsa. La más barata para salir de la incomodidad.
Que se yo, ahora no me puedo dormir, y ni Jess ni Schmidt me están pudiendo cambiar la cara.

martes, 3 de enero de 2017

Voy a empezar a usar el -me gustás más que los dientitos de Felicity Jones-