domingo, 30 de abril de 2017

Por momentos me dejo llevar e imagino situaciones que difícilmente me puedan llegar a pasar cerca, como momentos de película, o algo así. No sé como llamarlos. Como historias que al momento tienen el mote de imposibles en mi cabeza, que veo lejanas y no son más que eso, un pensar volador que da algunas vueltas por un rato. Ahí es cuando, antes de olvidarme, le saco una especie de fotografía mental y la guardo en la memoria como si fuese un tesoro. Así sé que ese imposible va a estar archivado, como esperando en una repisa que con los días se puede acostumbrar a juntar polvo.
Ahora, lo hermoso es cuando alguna de esas fotos se hace palpable de la nada, y sin aviso pide salir de ahí.
¿Cómo? ¿Pasó al final? Alguna que otra vez saqué un par de esa repisa. Eran chiquitas, espontáneas. Como una Polaroid, viste? Pero pese a eso no dejaban de tener un peso inmenso. Ahí, en ese rincón inerte vivió lo imposible, lo que fue y que ya no será. Lo que solo descansaba en la imaginación pudo tomar un papel vívido.
Hace mucho que ya no me visita la magia de esa sorpresa, pero pucha, las sensaciones que despierta ver como lo -supuestamente- lejano e inalcanzable se va entrelazando más allá del imaginario, es maravilloso.
Y más con ese aroma de lo inesperado.

domingo, 23 de abril de 2017

Ayer aprendí algo sobre los Qom. Para no olvidarme y tener presente.
Muchos no saben cuanto tiempo pasa desde que les fallece un ser querido. No llevan la cuenta, no marcan los años. No lo sienten necesario, porque saben que, a su forma, estan y van a seguir presentes por más que no acompañen en cuerpo.
Escuché decir que contar los días, los años, es ir perdiendolos de a poco.

jueves, 20 de abril de 2017



Recomiendo bocha este documental sobre la fuerza de manipular 'verdades'.
Y aguante el poder de la duda y la belleza del cuestionamiento, carajo.

sábado, 8 de abril de 2017

Estamos en un país donde se castiga a mujeres como Higui, que se defendió ante una violación. Hoy presa por ser mujer, por ser pobre, por ser lesbiana. Estamos en un país donde se contempla la impunidad y se deja libre a un violador, a un asesino, para que sigan aumentando las víctimas de abuso y femicidio. Como Micaela.
Estamos en un país donde la sociedad está tan podrida como el mismisimo sistema, donde ser victima y victimario es tan azaroso como ilógico. Donde casi a diario reafirmas que los jueces son caros adornos institucionales, y que la definición de justicia está lejos de ser tal.
Entre corrupción y poder, todo se vuelve a repetir.