Hace un rato enganché en la tele My lovely bones (Desde mi cielo), una pelicula que desde que la fui a ver al cine, la consumí incontable cantidad de veces y por más que me la se practicamente de memoria, cada escena me pega igual desde la primera vez. Siempre terminando de la misma forma; con el nudo en la garganta, a llanto limpio e imaginando un abanico de historias reales, de esas que generan bronca por lo, a veces, injusto de la vida. La pelicula poco tiene que ver en su trama con lo que quiero contar, pero el hecho de como se le apaga la vida a alguien tan joven me remite directamente a una persona en particular.
Alguien que no pude conocer mucho, pero si lo suficiente como para poder decir que le tuve un aprecio especial, alguien que me mostró lo insignificante de los mal llamados "problemas", lo que hace casi imposible que en el futuro se pueda ir de mi memoria.
Una chica, que con 17 años tenía una fuerza que hasta el más valiente podía envidiar, y atrás de eso, dudar de como tanta energía podía entrar en ese cuerpo, tan vencido a la vista.
Cáncer y adolescencia deberían ser dos palabras que nunca conformen la misma oración. Pero esas cuestiones inentendibles siempre se hacen el lugar para aparecer.
Hablamos años, nos vimos una vez, nos abrazamos unos segundos, nos reimos un día entero, pero el recuerdo dura una vida.. por más larga o corta que sea.
Florencia.
http://www.superfluoparatusojos.blogspot.com.ar/2010/10/que-injusta-que-es-la-vida-veces.html
Alguien que no pude conocer mucho, pero si lo suficiente como para poder decir que le tuve un aprecio especial, alguien que me mostró lo insignificante de los mal llamados "problemas", lo que hace casi imposible que en el futuro se pueda ir de mi memoria.
Una chica, que con 17 años tenía una fuerza que hasta el más valiente podía envidiar, y atrás de eso, dudar de como tanta energía podía entrar en ese cuerpo, tan vencido a la vista.
Cáncer y adolescencia deberían ser dos palabras que nunca conformen la misma oración. Pero esas cuestiones inentendibles siempre se hacen el lugar para aparecer.
Hablamos años, nos vimos una vez, nos abrazamos unos segundos, nos reimos un día entero, pero el recuerdo dura una vida.. por más larga o corta que sea.
Florencia.
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