sábado, 27 de febrero de 2021

Observar

Salir a andar en bici por el barrio me deja ser cómplice y ver esas cosas chiquitas que se escapan, como las que antes me buscaban la vista por la ventana del bondi, yendo al laburo. Te acordás cuándo no había home-office?

La complicidad de dos adolescentes, una aprendiendo a andar en skate, que con carpusa esperaba a que la gente pase para practicar su ollie y no mostrarse en las caídas. La otra, con el celu en la mano, tratando de grabar a su amiga para subir la hazaña a las redes. Creo que les costó capturar ese momento, pero se reían, caminaban a la par y se reían.

Hace cosa de algunas horas, una señora -pero no tan señora- le enseñaba a su amiga a andar en rollers. La aprendiz miraba el asfalto y daba pasos cortitos, tímidos. Justo pasé y con alguna duda frenó: Vamos que se puede, sin miedo!, le grite al pasar mientras le agitaba el puño cual match point. Su amiga se empezó a reír, ella también, y atinó a decirme algo pero no le entendí, ya estaba lejos. Pero volteé la cabeza y también compartí la risa.

La risa, creo que es eso. Los momentos que me gusta atrapar.

 

También puteo por dentro a padres que les chupa un huevo que sus crios anden pisteando como Toretto. Señora no se da cuenta que es una calle y le van a pisar al pibe? señor no ve las maniobras que hacen para esquivarle a la bendición? Pero ese es otro tema.

Y todavía sigo fantaseando con la idea de que van a juntar firmas para anular la última trilogía de Star Wars.

domingo, 14 de febrero de 2021

vos me entendes

domingo, 7 de febrero de 2021

lunes, 1 de febrero de 2021

En algún momento quise creer que los actos nunca alcanzan, sea real o no, me convencí de eso con el paso de los años. Me vas a decir, cómo que no alcanzan? Bueno, no es que sea así, pero sí creo que el interés del otro lado es lo que le termina dando el valor real. Es que si viene del invisible, el gesto más bello y profundo pasa a ser molecular ante aquellos ojos que no le buscan, y en cambio, el esfuerzo mínimo de quien anhelás, en un instante se convierte en la inmensidad de Ganímedes. Creo que alguna vez escribí sobre esto con otras palabras. Cada uno ve lo que más quiere.

Saber valorar es un poder del que no somos conscientes hasta que alguien nos pone de ese otro lado. De cierto modo tenemos el todo o la nada como vuelto de quien no lo tendría que justificar. Onda, nadie más que vos sabe la energía que pusiste. Qué más necesitamos? bueno, al parecer aprobación.

Lo que duele es cuando nos pega en la decepción, en las expectativas y en todo ese paquete al que erradamente llamamos desprecio, y sacamos a flote cuando no podemos aceptar que también podemos ser invisibles aunque estemos bajo el mismo sol. Como otros lo son para vos.