domingo, 29 de abril de 2018

Me encuentro del otro lado del mundo, adelantado 12 horas en el tiempo como si estuviera en el futuro, así me gusta pensarlo.
Ya voy una semana y hay una sola palabra que encuentro para describir lo que me pasa desde que pisé el suelo japonés, desde el momento en que salí del aeropuerto y me comió esa inmensidad, y es IRREAL. Todo es como de ensueño, súper alejado a lo que acostumbramos en nuestros pagos. Desde lo mas minúsculo y básico hasta lo gigante de su arquitectura. Es re loco como se une lo moderno y lo antiguo con tanta armonía. Y como a eso acompaña su gente, súper agradable y cordial, respirando respeto y valores de todos los colores.
También lo flashero es que ves algunas situaciones en las calles o en el transporte y pensas "son como los dibujitos, bldo", pero después entendes que es al revés, los dibujitos muestran tal cual lo que son ellos. Es una personificación así de literal y no es tan exagerada como uno pensaría. Que se yooo, hay bocha de cosas para contar que vuelan la peluca, asi de trillado como se dice, es realmente otro mundo. Me puedo quedar corto con cualquier descripción, lo más certero es estar y observar.

Asi que nada, escribo esto mientras, yendo a tokyo, miro el paisaje por la ventana del Shinkansen. El famoso tren bala. Y según tengo entendido, es ahora en esta ciudad donde arranca la magia nippona bien piola!
Vamo' y vamo'!

Nada más ni nada menos que el Mt. Fuji

martes, 10 de abril de 2018

Los días se hacen rayos, como imitando un parpadeo, y puedo decir que hoy son más amigos que ayer pero también que mañana lo van a ser más que hoy. Así estoy, conviviendo con la ansiedad como pocas veces, que me riega la cabeza desde lo más alto. Con eso hay algo que no puedo ignorar, y es que la emoción de lo planeado me va dando un brillo que saca a lustre toda la alegría que guardo.
Estoy próximo al viaje que alguna vez soñé con conciencia de niño, inocente, como quien dice. Suponiendo en aquel momento que iba a ser algo que solo podía cobrar vida en esos mismos sueños de niñez. Pero es re loco porque después de imaginarlo y pensarlo como un plan lejano, se ve que hice tanta fuerza que pasó a ser real y ya está a la vuelta de la esquina. Acá me veo, y todavía no sé si tomo real dimensión de esto. Pero poquito me falta para pisar la tierra del Sol naciente y el corazón ya me late a mil.

Atrás de eso la magia acompaña, y ahí todo puede pasar! Imaginate encontrar a Bill o a Scarlet en alguna estación de tren, o pisar arbustos mientras que en el ambiente se escucha la musiquita del Gameboy -y desear que no sea por un ratatta-. O quien te dice, por ahí en algún momento hay bardo y emerge Gojira sin aviso. Igual tranqui, porque en caso de que todo se vaya al carajo, tienen algunos EVAs guardados por ahí. Pero ante todo manteniendo la tranquilidad y respirando, entre otras cosas, las enseñanzas que nos dejó el gran Pat Morita.
Me acuerdo de mi mismo a los 9/10 años, y me pregunto, ¿cómo decía esa canción tan pegadisa que me abría las tardes después de la escuela? ah si, ya me acuerdo! -Si tú lo deseas puedes volar, solo tienes que confiar mucho en ti, y seguir..♫ (?)

lunes, 2 de abril de 2018

Me da rechazo el sentido del orgullo patrio y toda esa bola que viene atrás cuando se lo mezcla con lo cotidiano. Y por sobre todo, que desde chicos nos metan esa mentira de poner a la "madre patria" por arriba de cualquier otro valor. Que te hagan creer que estás defendiendo algo por un fin o una causa noble, y que abajo de todo ese disfraz se esconda una simple herramienta para manejar ganado. Es sabido que a las guerras no van tus gobernantes, nunca van los llamados representantes del pueblo. Vas vos.
Que no te mientan, en esos conflictos no ganas vos ni tus coterráneos, ganan los intereses de los que te miran desde la punta de la pirámide. Si hay algo que no va a cambiar es eso, pierden todos menos ese grupito de soretes que tiran de los hilos, mientas vos llorás a tu sangre y alimentás un errado sentimiento de odio hacia los que están en tu mismo lugar, pero de la otra vereda. Por ahí sea polémico, pero que no se malinterprete. A diferencia de lo que muchos piensan, para mí no fueron héroes, sino que fueron víctimas de un Estado manipulador y asesino. No importa que bandera te pongas, en su mayoría son iguales, te cuentan el cuento para que marches de la mano con el honor, pero al final de la historia todos son esclavos de la miseria humana. Entre otras cosas, eso vende la boludes del patriotismo. Acá y en cualquier lugar.
Hay que ser coherentes y no pensar que tiene más importancia uno con tus mismos colores antes que cualquier otro, entiendo que sea por una cuestión de pertenencia pero me parece que siempre estuvo de más separar de esa forma. Somos personas y no hay mucho más que agregarle.
Al final, al revés de lo que se piensa, las banderas dividen más de lo que unen.