Últimamente me encuentro pensando bastante en esa frase que se dice tanto, de que, uno es lo que da y no lo que recibe. Desde lo más profundo siento que tiene su verdad y comparto muchísimo ese criterio, demostrar afecto con sus mil y un formas en definitiva es lo que nos puede representar mejor. Sin tanta vuelta, somos el amor, la atención y el respeto que hacemos llegar.
Pero a la vez me es difícil dejar de lado que también nos construimos con aquello que no recibimos, con las carencias. En una partecita, no se puede ignorar que somos un poco (o puede que mucho) los restos de eso.
Están quienes sienten más esa falta, que solo tuvieron lo mínimo, y así y todo encuentran como romper con la formula escrita. Y con naturalidad te ofrecen más de lo que parecieran tener.
Y ahí se ve que se hace todo lo posible para ser lo opuesto a lo establecido, darlo todo sin esperar nada. Y quizás acá viva la respuesta, lo haces porque no querés que alguien que aprecias pase lo que vos. No se, quizás me fui al extremo, pero cuando queres desde lo más sincero siempre buscas como cuidar al otro. Sale hasta de forma inconsciente.
También hay otra arista, y me voy a contradecir un poco con lo anterior, hay algo de mentira en decir que no esperamos nada, siempre esperamos algo. Una muestra de lo que sea, un mínimo, algo para saber que también existimos en el universo ajeno. Lo natural, así como miramos, también buscamos ser vistos. La satisfacción seguramente si viva en estar tranquilos con lo que se da, pero no somos robots, y un ida y vuelta se necesita siempre para que el vínculo siga funcionando. Creo que es innegable eso.
El sentir de que los gestos son invisibles a veces se pronuncia fuerte en la valoración que uno puede hacerse. Hay algo errado en mi? En qué fallo? Soy suficiente? Es como un eco que no sale con palabras, como si solo con la ausencia te repitiesen que nada alcanza, o que directamente no se nota el valor puesto en las acciones más sentidas. Supongo que es fácil autosabotearse ante no ver respuestas claras, incluso cuando a sabiendas de eso tenes la vara súper baja. Sirve insistir ahí?
No sé, eso. Hay que quererse un poco más, darse el valor que sentímos merecer, asi como lo hacemos para otros. En esa, tratando.



















