Hijo del prejuicio en el ojo del otro, siempre me toca esa parte.
Cuándo será el día que dejemos de comprar erroneamente lo que vemos, que en definitiva y tristemente, queda solo ahí, en una imagen vacía de lo que no somos.
A diferente escala, el prejuzgar vive en todos. Pero hay cuestiones sociales que le dan de comer diario a esa idea, y al final esos esteriotipos baratos son los que nos terminan comiendo a nosotros.




Somos todos prejuiciosos y prejuzgados.
ResponderBorrarTengo que decir que me encanta este blog. Seguiré leyendo.
Tanto tiempo sin pasar por acá,lo extrañaba debo decir.
ResponderBorrarEl prejuicio siempre esta y sinceramente es jodida la parte en que no hay que darle bola e interiorizarse. Acostumbrarse o intentarlo, una vez más.