Me creo un enamorado de lo espontáneo, por más que viva desmenuzando
cada acto que me toca de cerca. Esa es mi traición incomprendida. Me
acompaña un autoboicoteo inconsciente que en eso se contradice.
Es
el gusto de ver los detalles, y todo lo que uno puede guardar ahí. Los
aprecio de sobremanera. Más cuando se pone en práctica la diferencia
entre ver y observar. Casi que me es un ritual tomarlos cuando flotan en
esas charlas que pueden pensarse superficiales, juntarlos en una
bolita. Juntarlos a montones y en algún momento poder transformarlos en
un gesto singular. Hacerlos propios un tiempito y devolverlos de otra
forma a quien se los tomo prestados.
No se ven horizontes. Los detalles unen rios y tiran paredes, rompen a la simple vista para ganar una mirada. Acoplan un poder hermoso, cuando el destinatario lo permite...
Me empiezo a poner mala cuando lo extraño tanto - Adolescente a los 40
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Hago una lista mental mientras camino por Medrano.
Juan. Podría verme. Re.
Merendar. Que me cuente sus cosas. Darnos un beso? No.
Coger? Menos. Ya n...
Hace 1 semana.



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