lunes, 22 de enero de 2018

Un poco desentendido, absorbía sin invitación lo que tiene para mostrar el resto.
A lo lejos en el bondi, escuchaba que una chica estaba muy preocupada por no conseguir unas zapas, no se, hablaba con su amiga de esas Nike modernas con nombre de avión que se usan ahora. Igual, yo por dentro pensaba, tal vez erroneamente, que en realidad lo que le preocupaba más era no poder compartir una foto en las redes luciendo esas altas llantas. Cosechar algunos likes, sonreirle a la pantalla y que todo fuese satisfacción. Algo que de forma silenciosa va a mutar en una desdicha de no acabar, cuando las consiga después pensará inconcientemente, ¿cuál será la próxima "zapatilla" que ocupe ese vacío del momento? uh, pucha, más frustración futura para ella.
Todo lo flashié mientras escuchaba lo que no me competía.

Y ese chico de allá, ese que está apoyado sobre el poste, tiene pinta de ser del tipo de persona que le preocupaba más tener el telefono de la manzanita que llegar tranqui a fin de mes. Pero a simple vista todo es secundario, porque no importa llegar a gastar 2 sueldos en algo tan vital. Algo que marca una cierta diferencia, lo vale. Siempre lo vale. Más cuando se lo hacés notar al resto. ¿no?
Pero bueno, que culpa tiene el chabón, si es la sociedad que te hunde en esa, a puro grito y agarrandote de las patas.
Eso un poco me hizo acordar a una canción de Loquero que dice algo así: "Este es el camino, es tan frágil como lo ves. Medias rotas, zapatos claros.."

Me distraje, en el bondi siempre me distraigo. Tengo mucho viaje de vuelta a casa como para ignorar todas esas cositas que flotan alrededor. Hago pasar los minutos mientras boludeo en el facebook desde el celu, y pensaba en esa piba que sube, fácil, unas 8 o 10 selfies por día. Obviamente acompañadas de leyendas muy poéticas, que generalmente desmerecen lo físico y potencian lo intelectual. Pero no se, me es raro, no me cuadra mucho el discurso con la intención de lo que veo. Quién soy yo para juzgar, obvio, nadie. Pero me da hasta algo de gracia encontrarme con eso todos los días.
Es algo que esquivo, pero en el  momento me resulta dificil no jugar al pichón de psicólogo e imaginar que puede pasar por cabezas como esa. Que se yo, quizás esté insegura por algún lado, necesita tapar huecos, o busque alguna aprobación, no se. Pero aunque no me incumba ni tenga por qué opinar, me pregunto si al final será tan espiritualmente sabia y ajena a lo superficial como dicen sus posteos, y me sonrío.

Que fácil es presuponer o juzgar, y que boludo me siento por eso, como en este momento mientras me leo. Pero en ciertas situaciones me alegra tener otro orden de prioridades. Y con eso, entre otras cuestiones, pasarme esa frivolidad por el orto.
Lluvia de corazones por eso.

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