lunes, 2 de abril de 2018

Me da rechazo el sentido del orgullo patrio y toda esa bola que viene atrás cuando se lo mezcla con lo cotidiano. Y por sobre todo, que desde chicos nos metan esa mentira de poner a la "madre patria" por arriba de cualquier otro valor. Que te hagan creer que estás defendiendo algo por un fin o una causa noble, y que abajo de todo ese disfraz se esconda una simple herramienta para manejar ganado. Es sabido que a las guerras no van tus gobernantes, nunca van los llamados representantes del pueblo. Vas vos.
Que no te mientan, en esos conflictos no ganas vos ni tus coterráneos, ganan los intereses de los que te miran desde la punta de la pirámide. Si hay algo que no va a cambiar es eso, pierden todos menos ese grupito de soretes que tiran de los hilos, mientas vos llorás a tu sangre y alimentás un errado sentimiento de odio hacia los que están en tu mismo lugar, pero de la otra vereda. Por ahí sea polémico, pero que no se malinterprete. A diferencia de lo que muchos piensan, para mí no fueron héroes, sino que fueron víctimas de un Estado manipulador y asesino. No importa que bandera te pongas, en su mayoría son iguales, te cuentan el cuento para que marches de la mano con el honor, pero al final de la historia todos son esclavos de la miseria humana. Entre otras cosas, eso vende la boludes del patriotismo. Acá y en cualquier lugar.
Hay que ser coherentes y no pensar que tiene más importancia uno con tus mismos colores antes que cualquier otro, entiendo que sea por una cuestión de pertenencia pero me parece que siempre estuvo de más separar de esa forma. Somos personas y no hay mucho más que agregarle.
Al final, al revés de lo que se piensa, las banderas dividen más de lo que unen.

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