lunes, 8 de octubre de 2018

Cuando se me mete en el oído el nombre de alguna geografía lejana, suelo acordarme de la persona que siempre me alentó a crecer para tener entre las cejas la idea de recorrer el mundo. Que de alguna forma logró contagiarme esas ganas de lo que ella no había podido. Instantaneamente pienso en mi abuela, Norma, que sigue igual de presente por más de que ya hace unos años largos dejó de estar.

Una señora coqueta pero muy sencilla, admiradora del antiguo Egipto y el arte en todas sus formas, sensible, que sufría con los documentales de animales, cocinera de esas que hacían para un batallón, observadora, dibujante sin querer serlo, y campeona de dormirse en el cine. Es una parte muy chiquita de todo lo que era.

Cuando la recuerdo así, a veces me quedo pensando y me convenzo más de que nacío en el lugar o la época equivocada, que con sus pasiones escondidas podría haber tenido las mil profesiones. Puede que arqueóloga, pintora o tranquilamente una excelsa historiadora... y apuesto más, me expando con el imaginario, empiezo a volar y a suponer que también podría haber sido una gran aventurera, bien al estilo Indiana Jones! Sin duda le habría quedado bien ese titulo.
Podría haber sido muchas cosas para ella, pero eligió ser muchas para otros, para los suyos. Se la podría definir como a la mayoría de sus contemporáneas, era una ama de casa dedicada a la familia, de esas bien a la antigua que siempre esperaba con la comida lista, a quien le costaba decir 'no', y que su cotidiano no se movía de criar y nutrir de amor a sus hijos y nietos. Pese a que jamás la escuché renegar de eso, en el fondo sé que le hubiera encantado esa otra libertad sobre el "poder ser". Poder desarrollarse más en algo de lo que le gustaba, y caminar el mundo de otras mil formas.

Acordandome de todo lo que fue para mi, hoy vuelvo al eco del llamado viajero y de pensar a dónde podría ir la próxima (aunque el momento y la billetera no acompañen mucho) y es ahí cuando me voy en el tiempo y me veo con ella otra vez, esa imagen que era tan frecuente, sentados en el comedor mirando National Geographic. Y más precisamente me acuerdo de aquella vez que me dijo con tono de nostalgia señalando la tele, que cuando yo esté allá y conozca las pirámides, que no me olvide y me acuerde de ella. Desde ahí sé que algún día voy a darle vida a esas palabras y a ese anhelo que con tristeza quedó inconcluso.

Ahí aparece el efecto cadena, la memoria de nuevo haciendo de las suyas, y vuelvo a tener 8, 9 años. Y hasta un poquito más. Soy chiquito otra vez, y repito en mi cabeza ese trayecto en remis de Ituzaingó hasta Haedo. Todo el refresco vivo de los incontables mediodías con ella donde nos iba a buscar a mi hermana y a mi a la escuela para cuidarnos lo que restaba del día, almorzando en su casa y, claro, con la novela de fondo. (Y no ver la hora de que termine para poder poner los dibu!)
Los años como una ola, al parpadeo. Esos mediodias que con el paso del tiempo se transformaron en tardecitas, dónde ya sin el abuelo presente, nos subiamos al bondi y ahí estabamos golpeandole la puerta para hacerle compañía.
Y tardes que se hicieron noches, donde el tiempo invertía todo muy rápido y al final, por su enfermedad, eramos nosotros los que la cuidabamos a ella.

Añoro mucho de esos días. Pero muy consciente de que estas imagenes quedan por siempre, pendientes de salir a tomar aire cada tanto cuando algo las despierta, como lo hacen hoy. Que más lindo que eso, poder recordar y dejarse ir un cachito.
Extraño el olor de su casa, mojar a escondidas el pan en el estofado, el salamito picado fino que siempre me esperaba en su heladera, las batatas al horno con azucar, rayar queso y que me rete por comerlo infraganti, que vayamos a hacer los mandados y me agarre del brazo para cruzar Gaona. Extraño agacharme un poquito para abrazarte un montón.
Sabiendo que hay cosas y situaciones irrepetibles, te extraño a vos.

1 comentario :

  1. Melancolía cien por ciento.
    ¿qué otra cosa hacen los escritores y artistas que tratar de retratar todas las vidas que no pudiron vivir?
    Ojo que le mundo anda por ahí afuera, hayq eu tener huevos, cazar una mochila y a confiar en la suerte

    Abrazo!

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