Lady Godiva - John Collier, Reino Unido, 1896
La leyenda es sobre ella, una especie de justiciera.
Se cuenta que Lady Godiva le pidió a su esposo, el Conde Leofric, que bajase los impuestos del pueblo, y que él solo aceptaría el pedido con la condición de que ella recorriese el reino a caballo. Pero debía hacerlo completamente desnuda, sin ropa alguna, ahí estaba la trampa. Entendiendo que eso no era solo dejar al descubierto su piel, sino los principios y la moral que se respiraban en aquellos días. Con esto, ante el escándalo y la vergüenza que despertaría en el resto, el conde estaba seguro de que su esposa desistiría a la petición. Pero no fue así, Lady Godiva se debía a su gente. O por lo menos así está bueno pensarlo.
Según se conoce, después de saber esto, los habitantes, como acto de solidaridad se encerraron en sus casas para evitar mirarla en su cabalgata. Al llegar el día todos cumplieron con lo dicho, salvo una persona que no pudo esquivar la vista de su andar, a quien a partir de ahí se lo conoció como "Tom el mirón". Al final, el Conde, conmovido ante el gesto de su esposa, no le quedó más que cumplir con su palabra.
Collier hizo su interpretación. Y si bien se toma como una leyenda, se cree que en escencia la historia tiene mucho de real. Tal vez no fue desnuda, fue en ropa interior, tal vez fue a pie y no a caballo, pero a esta altura poco importa. Son detalles que a tal efecto pueden decorar.
Detalles que en este caso quedan a merced del artista, y con eso me vuelvo a dar cuenta de lo tanto que puede guardar una obra, Collier quiso ponernos a nosotros, espectadores, en un lugar fundamental.
Y así quedar en la piel de los curiosos, en la piel de Tom.
Detalles que en este caso quedan a merced del artista, y con eso me vuelvo a dar cuenta de lo tanto que puede guardar una obra, Collier quiso ponernos a nosotros, espectadores, en un lugar fundamental.
Y así quedar en la piel de los curiosos, en la piel de Tom.




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