sábado, 8 de diciembre de 2018

Otra vez me susurré por dentro, con lo eventual de como de un día para el otro se cruzan caminos a fuerza de las más chiquitas decisiones. Pensaba en el lindo momento de esa intersección, más puntualmente de eso que se crea cuando conocés a un otro. Esa primera impresión, esos primeros intercambios que se van tejiendo casi en el aire. Como toma altura la sensación de entendimiento instantáneo, la empatía. De ver como las charlas van abandonando lo trivial para abrazar lo sentido, del apego, y la fuerza de querer estirar como chicle el tiempo compartido. Por lo menos en un principio.
Me agarra un momento en que sé que las amistades más fuertes son las que quedaron de añares. Pero por otro lado tengo una sensación de monotonía, de querer abrir un poco el circulo de siempre. Por momentos la comodidad de la costumbre medio que es un garrón.
Pensaba en eso, a esta altura, me digo lo lindo que es conocer gente. Pero también, en la paja que me da. Paja, pero mal eh.
Y así está todo m'ijo, no vamo' pa'delante, ni p'atras.

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