domingo, 24 de febrero de 2019

Los días de 'limpieza masiva' me siento como los recolectores de antigüedades del History channel. Larga vida a Mike y Frank.
Me pongo a ordenar la habitación y no puedo evitar encontrar cosas que siquiera recordaba que tenía. Onda, no se puede dejar pasar el detalle de que el pibe junta giladas desde el principio de los tiempos, pero caigo en cuenta de que ya estoy a un nivel zarpado, tapado de boludeces que claramente solo tienen historia para mi y de ahí lo dificultoso de largar ciertas cosas. Ponele que hay algunas que no puedo, como lo referido a Star Wars, que por más que sea un boludón grande va a seguir teniendo su espacio incondicional, 'cause the force is strong in my freakys heart. Pero hablame de repuestos de compu, electrónica vieja, trabajos añejos de la facu, papelería. O un escalón más abajo de las cajas y cajones desbordados de libros/cartas/dibujos/historietas y andá a saber qué otras cosas más. Muchos pero muchos dibujos y una banda de útiles artísticos y pinturas que acompañan esa pasión. Una que quedó un poco tapada por la vida rutinaria de señor que me toca desde hace un tiempo, pero que no deja de tener un espacio importante, imposible de abandonar.
No me puedo olvidar tampoco de todas esos intentos de coleccionar 'algo' que quedaron truncos: latitas y botellas de gaseosas exóticas, filatelia, billetes y monedas de all over the world. Decime vo', que hago con todo eso? y bue, mientras tanto lo sigo guardando cual tesoro pirata enterrado en un arenero. Igual ese espíritu es lo que me copa, de lo antiguo y su magia para perdurar por sobre los años, un poco la esencia del coleccionismo. Suele ayudar a mantener vivas ciertas cosas y recordar.
Ah si! y por otro lado como ignorar lo que está en la esquinita al lado del perchero, el recordatorio de que nunca pude arrancar mi proyecto volador. Ahí yace el kit de serigrafía, inmaculado, que todavía hoy espera por esas remeras con mis diseños ñoños. Pero me quedo tranquilo porque algún día lo voy a hacer, eso seguro.
Y abajo de la cama, ahí duerme otro mundo también, están las plantillas de todos los stencils que hice en la etapa del fanatismo callejero, la huella adolescente, los metros cuadrados de radiografías y acetato que, obvio, tampoco me permito tirar.
Me tomo una pausa porque me cansé de tanto revolver, y pinta de no terminar, por lo menos hoy. Horas que estoy sacando cajas, llenando bolsas y separando ropa. Y todavía, puede que encuentre más fósiles que no pueda descartar.

2 comentarios :

  1. Marie Kondo también pasó por ahí? Jaja
    Yo anduve de limpieza también. No veo lo malo de quedarse con aquellas que nos traen buenos recuerdos, o una buena energía. Esas deberían perdurar...

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    1. jaja todavía a esas tácticas de la japonesa no llegué. no yo tampoco eh, si hacen bien que mejor que conservarlas.. peeero hay tanto que ya empiezo a dudar ¿?

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