viernes, 24 de abril de 2020

A lo que llegué, que extraño esas casi 4 horas diarias de viaje en bondi.
Poder escuchar la radio con los ojos perdidos en la ventana, o viendo las caras que me rodean, imaginando sus historias.
En ese tiempo suelo buscar peatones que sonrian solos, que cada tanto aparecen, y pienso cual será el detonante para ver esos cachetes tensos. Esa sonrisa sostenida por unos metros es magia.
La alegría juega a esconderse. Y a veces nace y muere lo efimero, de ahí lo lindo que me genera chocarme con esas imagenes.
Extraño eso, lo sencillo de cada día. Lo que se hace invisible cuando no le das tu tiempo.
Extraño ir al trabajo, quien lo hubiera pensado.
Hoy preferiría tener el culo chato por estar sentado en el bondi que por estar acá en casa.


AHH PERO LO QUE ME ESTOY AHORRANDO EN VIAJE ME LO GASTO EN GILADAS DE ETERNO ÑOÑO

1 comentario :