viernes, 28 de agosto de 2020

No sé si con esta rabia en alza puedo explicar con justas palabras lo que me produce ver ese fuego. Me da bronca que sea tan obvio hasta dónde llega el negociado de los que tienen injerencia en el poder. Me da bronca esa mafia inmobiliaria, los transgénicos, la cadena de corrupción y todos los soretes que hacen de esa explotación un cúmulo de muerte.
Y qué decir, también, de aquellos que deberían parar, regular, o en todo caso castigar esto. Me da impotencia esa vista gorda de quienes, en definitiva, se supone que son los encargados de defender dicha tierra y a su gente. La inacción de quedarse viendo desde la distancia, y en silencio, como toda vida se desploma en ceniza.
Y repito, más todavía con lo evidente y grotesco que queda a la vista. Si eso no es complicidad, entonces ya no sé qué otra cosa tiene que pasar para que se convierta en tal.
Mientras se suman más días, y el fuego sigue en su recorrido la mal intención inhumana.
Hoy es todo covid y Messi, y a favor de muchos, pareciera que lo demás no existe.

1 comentario :

  1. No lloré casi nada en la cuarentena, salvo con la última peli de digimon (que te destruye) y discutiendo con mi novio sobre el glifosato y fue con lo último donde se me cayeron más lagrimas, creo que lo peor de todo es no verle una solución porque parece que a nadie de los que debería importarle, les importa.

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