miércoles, 30 de septiembre de 2020

Diría que perdí la cuenta de los años que llevo cursando, pero es re mentira porque ya se cumplen como 10. Tomáaa, a ver que le decís a esto Barney. Igual fueron intercalándose varios cuatrimestres de abandono total. Como mostrando un poquito la falta de apuro y lo poco que me importa un diploma, en síntesis. Cuestión, a principio de año quise volver a la vida universitaria, bueno, no sé si querer es la palabra. Lo sentí más como un objetivo. Pero en la fecha de inscripción el sistema me comenta sutilmente que no iba a poder ser así porque me había quedado libre, por un puñado de días. Viste cuando firman libretas en fechas raras, y lo pasan al sistema en otra fecha rara y no coincide con el ciclo electivo? bueno figuraba como que era regular pero virtualmente no, ese glitch burocrático hizo su gracia y apañó la imposibilidad. Podría haber hecho un reclamo, pero siendo honesto, en el fondo no me importó mucho, no sé qué tantas ganas reales tenía de volver. Todo esto, contextualizado días antes del comienzo de esta infinita cuarentena.

La semana pasada sin dar mucha vuelta si hice el pedido y me reincorporé, también sin ganas, pero esta vez con la excusa de las dichosas clases virtuales y sus tantos comentarios negativos. No quiero ver gente por camarita o videos explicativos subidos a youtube. No lo quiero ni un poco, no me jodan, ahí no existe ni la más mínima esencia de cursada. Hoy empiezo y sinceramente no sé con seguridad cuanto voy a durar en esta movida. Ese es mi pobre entusiasmo, porqué disfrazarlo, no? No quiero ser más virtual de lo que ya soy. El laburo, el ocio, y ahora el estudio a través de una compu. Llego al límite a mi pesar, a esta altura lo siento excesivo y poco sano.

Necesito que la normalidad de la que tanto nos quejábamos, esa tan imperfecta que nos rodeaba, vuelva. Necesito meterme en un aula con cien personas, viajar como ganado en hora pico, tocar gente, compartir una botella de birra, caminar por la calle pegados, hacer una fila sin medir los centímetros que me rodean, toser o estornudar sin que te quieran liquidar con la mirada. Quiero eso. Cosas tan básicas y a la vez lejanas.

2 comentarios :

  1. Cómo te entiendo. Yo intenté arrancar varios cursos en el marco de la cuarentena y lo único que logré fue abandonarlos poco antes de la mitad de su duración. Muchos lo ven super cómodo, pero a mi me parece una cagada. Yo creo que todo esto, sin ánimos de caer en la gilada de siempre, vino a resignificar de forma drástica la forma en la que alguna vez concebimos todo. Yo no extraño lo del viaje en hora pico ni -por ejemplo- empezar a viajar asi en estos dias de calor. Pero si noté que extraño mis desayunos con mis compañeros, los intercambios con ellos, incluso los comentarios más boludos. Todo eso antes de empezar a trabajar, cual me permitía arrancar y darle continuidad a la jornada laboral de otra manera.
    No es el momento (en Argentina tal vez nunca lo es) pero yo estoy a punto de renunciar y concienzudamente estoy eligiendo quedarme semi en pelotas antes de continuar así. Me cuesta dar el paso, pero lo veo más cercano que otras veces. Tengo deseos de reinventarme también, de intentar otras cosas, otros ámbitos, qué sé yo. A veces creo que es tarde, pero todo este bardo me empuja también a hacer algo distinto, o al menos tratar de hacerlo. Nada. Perdón por mi catarsis. Tu post me invitó.
    Si crees que no es el momento para cursar, no lo hagas. Aunque te digan "podés hacerlo desde la comodidad de tu casa", luego de siete meses que llevamos así, en esta mezcla homogénea de casa-ocio-trabajo-etc., no es tan cómoda ni da tanto gusto como muchos lo creen. Te mando un abrazo

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    1. ponele que terminé de leerte y me metí al SIU guaraní para hacer lo que tendría que haber hecho hace un par de semanas. Me hice caso, no voy a forzar más nada. No puedo, no sé, me resulta todo tan poco práctico y antinatural. Me voy a dar el gusto, una vez más, aunque el camino se haga eterno. Gracias Julietinha, y otro abrazote para ti

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