sábado, 26 de marzo de 2022

Puedo decir que de todas las cosas que envolvió el 2021, la mayoría se quedaron ahí, como si fuese una dimensión ajena a estos días. Miro para atrás y me doy cuenta de que, por lejos, esos fueron los meses en los que menos salí de casa y en los que con menos personas me rodeé. Seguro que fue el año que más series vi y en el que más libros compré, también que más leí, pero en realidad no es tanto como podría parecer. Fue la primera vez que no festejé cumpleaños, ni a nivel familiar, no fue esquivo de un momento en donde no había motivo ni energía para hacerlo. Por el contexto tal vez fue el año que más médicos vi y en el que más veces entré a hospitales. Probablemente por varias cuestiones fue el año que más angustias me trajo al pasar, si tengo que apurarme al decirlo, y sin ninguna duda fue en el que menos abrazos y risas pude intercambiar, aunque me duela decirlo. Me leo, y a mi pesar, suena algo triste describirlo de esta forma, pero entiendo que fue así y no me parece mal ponerlo en la mesa. Para qué negarlo, son momentos.

En el 21 me enojé mucho también, conmigo más que nada. Fue una catarata de reproches que hoy no tiene objeto poner en foco. Pero fue bajando, para bien propio. Con ese año también se quedaron algunas cosas más que hoy traen ciertas repercusiones, en su mayoría opacas. Pero menos mal, sé que las más pesadas quedaron ahí, ya entre luces tenues. Inhalo, me inflo, respiro.

2 comentarios :

  1. Leyendo esto me alegro que estén cambiando los aires y, para seguir con estos cambios (y aunque obviamente no sea lo mismo), te abrazo virtualmente para empezar a romper con la racha de pocos abrazos <3

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