Hoy me desperté sin saber que iba a ser un día tan difícil y triste, y como cualquier mañana puse la pava para el té. Fui abriendo de a una las ventanas de la cocina para que entre luz. Y en esa última me encuentro con una imagen que me congeló la sangre, por ese marco vi que Violeta dejó de estar. Salí rápido a taparla con una sabana vieja, porque no podía dejar que mi hermana la vea así. Y por dentro pensaba, que bueno que hoy me haya despertado antes que ella, si hubiera sido al revés sería mucho peor. Es una imagen que te acompaña más de lo que quisieras.
A Violeta la rescató de la calle mi papá. Me acuerdo que un día apareció en casa con una cachorrita mestiza, toda marroncita, y mi hermana no daba más de la emoción. Si mal no recuerdo la adoptamos poco después de que se separaran mis viejos, él ya no vivía con nosotros pero la ella se quedó en casa.
Violetita nos acompañó cada día durante casi 20 años, si, una bocha. Pasaron muchas cosas en ese tiempo, y me doy cuenta de que también pasaron todas las mascotas que tuvimos. Recién me percato de eso, ella fue la única que a lo largo de estos años convivió con todos. No fue la primera que llegó, pero si la que más tiempo nos acompañó. Siempre estuvo ahí.
Tuvo una salud privilegiada hasta hace poquito, pero decayó bastante en el último tiempo, aparecieron varios de esos problemas físicos propios de la edad. Pero pensaba de igual forma, ojalá todos tuvieran la suerte de tener esa compañía mascotera tan especial durante tanto tiempo, como la tuvimos nosotros.
Hoy me duele muchísimo la perdida, pero sé que ya no sufre. Igual lo más fuerte fue el momento de tener que enterrarla, no por eso en sí, porque no es la primera vez que lo hago, pero si por el hecho de que mi otra perra estaba ahí, sentada al lado mío mientras hacía el pozo. Olfateaba, iba y venía, y se volvía a acostar cerquita sin entender que estaba pasando con su amiga. Eso también me pegó un poco.
Me quiero quedar con una foto que me gusta mucho, y que creo que es la más linda que le saqué. Y así es que elijo esta imagen por sobre todas, para también borrar cualquier otra que me haya quedado del día.
Las lágrimas, el cariño, la finitud y el recuerdo.




Te abrazo fuerte Fede. El año pasado se me fue mi bebé, mi gato que me acompañó 14 años. No hay día en el que no me acuerde de él. Coincido en que enterrar mascotas que uno amó ha de ser de las cosas mas terribles. Cuando mi gato murió, vinieron muchos días de lluvia y aunque parezca una pavada y ya no lo sintiera, no podía dejar de pensar en que él estaba ahí. Luego de varios días, decidí plantar una lavanda en el mismo lugar, que creció y es hermosa.
ResponderBorrarEl amor de los bichos es inmenso, trasciende tiempo y espacio. Me cuesta creer que hay gente que todavía no lo entiende.
Quedate con los recuerdos mas lindos. También podes imprimir la foto para tenerla mas cerquita. A mi, al menos, me sirvió poner una en mi pared para tenerlo siempre conmigo.
Nuevamente te abrazo!