Me quiero autoconvencer otra vez de esto, que quien de verdad quiere algo no se va a quedar con las ganas de hacerlo mientras esté a su alcance. Va a crearse la oportunidad y el tiempo, o por lo menos va a estar viva la intención de buscar la forma. El deseo es lo que impulsa todo, o no?
En consecuencia también puedo entender que algunas veces las excusas que recibimos no es que al final vayan puramente dirigidas a uno, sino que, en su disfraz, es la forma que pudo encontrar la otra parte para aplacar algún dejo de culpa. Maquillar el asunto. Y no juzgo esto, sé que todo es con la intención de no herir. Pero pese a eso queda un huequito para lo colateral, y me afecta, un poco me duele la inacción cuando el discurso va para el otro lado. Hay situaciones que no sirve forzarlas, eso está claro. Nacen o no.
Es más que entendible igual, y natural, no es que siempre se refleje simetría cuando hablamos de interés.



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