
En una necesidad de tener la cabeza ocupada, el cable a tierra volvió a lo artístico y picó la curiosidad por la cianotipia. La magia del revelado casero le volvió a dar vida a una foto olvidada que saqué hace unos 12 o 13 años; a una pared que hoy ya no existe, pero con un mensaje que me encanta y que si perdura. Siento que aplica para todo momento, y que vale tener presente cuando las dudas te quieren alejar del foco.
¿Cuánto vas a esperar?



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