Tengo algo en el pecho
ígneo, comprimido
y un tanto pesado.
Sube, baja,
vuelve a subir
pero de su amague vive.
Ese fueguito que a veces
tanto quema
busca oxigeno,
y no encuentra palabras para salir.
Puede que explote
o en temple se haga piedra.
Lo que pase primero, va a estar bien.
Me engaño, otra vez.



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