lunes, 1 de febrero de 2021

En algún momento quise creer que los actos nunca alcanzan, sea real o no, me convencí de eso con el paso de los años. Me vas a decir, cómo que no alcanzan? Bueno, no es que sea así, pero sí creo que el interés del otro lado es lo que le termina dando el valor real. Es que si viene del invisible, el gesto más bello y profundo pasa a ser molecular ante aquellos ojos que no le buscan, y en cambio, el esfuerzo mínimo de quien anhelás, en un instante se convierte en la inmensidad de Ganímedes. Creo que alguna vez escribí sobre esto con otras palabras. Cada uno ve lo que más quiere.

Saber valorar es un poder del que no somos conscientes hasta que alguien nos pone de ese otro lado. De cierto modo tenemos el todo o la nada como vuelto de quien no lo tendría que justificar. Onda, nadie más que vos sabe la energía que pusiste. Qué más necesitamos? bueno, al parecer aprobación.

Lo que duele es cuando nos pega en la decepción, en las expectativas y en todo ese paquete al que erradamente llamamos desprecio, y sacamos a flote cuando no podemos aceptar que también podemos ser invisibles aunque estemos bajo el mismo sol. Como otros lo son para vos.

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