Borrador de alguna noche de junio
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Es un aire de decepción que brota de las piedras que me pongo adelante. Todavía no entiendo bien como funciona eso, pero se hace notar mucho más en momentos así. Como lo es digerir el instante en que se disuelven añoranzas, caminos alineados, e incluso historias tontamente proyectadas. Se pincha el globo, como quien dice. Hay algo visible en que todo impulso que no se ve oportuno tomar, ahora se empieza a escapar muy despacito en forma de amargor. Aunque, por eso, culpo a las distancias y cosas que están fuera de mi alcance. Me da un poco de pena saber de lo potencial perdido. Y yo me doy cierta pena también, que siempre tardo de más en dar el paso firme que me lleve a cosas buenas.
Pero si las oportunidades se disuelven, como en este caso, es ahí cuando tengo que empezar a crearme nuevas. No morir en lo estancado como otras veces. Así que a eso vamos, a intentarlo.



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