Hace algunos años me regalaron un libro de aforismos, uno que nunca leí de corrido, ni tampoco por completo. Simplemente me gusta abrirlo cada tanto en alguna página al azar y dejarme llevar.
Es raro, pero lo relaciono con lo que genera cruzarse en la calle de casualidad con alguien que querés, al final es una sorpresa de las lindas, que hasta a veces tiene el poder de cambiarle el color al día.
Me gusta el efecto que puede tener, quizás me encuentro con alguna frase que
le pueda dar un poco más de reparo a lo diario, alguna reflexión pequeña, o hasta punzante. O quizás no, y que esa breve lectura pase desapercibida. Y está bien igual.
Todavía no sé exactamente que busco al abrirlo, pero me gusta que sea así, tal vez todo esté en la sorpresa.



No hay comentarios. :
Publicar un comentario