jueves, 3 de octubre de 2024

Es volver a escribir pero desde la tristeza. Si bien vienen siendo meses complejos por varias cosas, las últimas semanas se diferenciaron por lo fuleras, cargadas de días que se fueron volviendo cada vez más pálidos.

Hace unos días que Mulatita ya no está. Y caigo en que es la primera vez en toda mi vida que no hay animales en la casa, la primera vez que no existe esa compañía en lo diario. Primero India y ahora ella, la familia se achicó mucho con diferencia de pocos meses. Con algunas señales y avisos previos uno puede estar más o menos preparado para afrontar una perdida, sabiendo que la vejez es así, pero de igual forma eso no simplifica la despedida ni mucho menos la tristeza.

Hay recuerdos e imágenes que quedan, y pensaba en esos momentos que se van con ella y ya no se van a repetir. Como que se ponga a pastar a mi lado cada vez que me vaya a leer al solcito, o esperar que en algún momento del día golpee la puerta para pedir un pancito. Y que decir de ese oído afinado que la hacía correr hasta donde estés cada vez que escuchaba una bolsa o un paquete de plástico crujir, ya sentías el ruidito de sus taquitos acercándose a la distancia. Tenía devoción por las galletitas de agua y el balanceado, se volvía loca! Y que cómico que era pescarla mirando por la ventana, con la cara pegada al vidrio para que no le de el reflejo, con actitud de espía, chusma, indagando quien estaba del otro lado.

Era la estrella del barrio, la más famosa por lejos. No había día que alguien no se pare en la reja o estire el cogote desde la vereda para verla. La oveja negra de la familia, pero solo en lo literal. Pues, toda una diva ella!

Hay un 'hola chancha peluda' que no voy a poder decir más. El saludo que me salia automáticamente cada vez que la veía al llegar a casa, ahora no se va a volver a escuchar. La voy a extrañar mucho. La extraño mucho.

Empecé a escribir esto el mismo día que se fue y no pude terminar. Me distraigo, me pongo a ver sus fotos y me pierdo entre tantos recuerdos lindos. Al final sonrío con alguna lagrima. Mulatita nos hizo bien al corazón.



1 comentario :

  1. El balance entre lo bueno que nos dieron y lo malo del momento en que se van es positivo... pero jode.

    Peculiar mascota eh. Saludos.

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